El fundador de Podemos, Pablo Iglesias, vuelve a estar en el centro de la controversia luego de que trabajadores de la Taberna Garibaldi, restaurante del que es socio en Madrid, denunciaran presuntos malos tratos laborales, incumplimientos en el pago de horas extras y situaciones de acoso en el ambiente de trabajo.
Las acusaciones, difundidas por medios españoles, sostienen que varios empleados habrían sufrido comentarios despectivos, dificultades para regularizar sus funciones e incluso problemas de salud mental derivados de las condiciones laborales. Asimismo, afirman que la administración rechazó implementar un protocolo contra la violencia de género, pese a las solicitudes realizadas por los trabajadores.
Desde la dirección del establecimiento respondieron que los conflictos fueron abordados mediante el diálogo y rechazaron las acusaciones, asegurando que se está utilizando la figura de uno de sus socios para perseguir intereses ajenos al funcionamiento del local.
La polémica se suma a las denuncias formuladas meses atrás por extrabajadores de Canal Red, medio de comunicación fundado por Iglesias, quienes acusaron malos tratos, jornadas laborales extensas sin remuneración adecuada, persecución sindical, despidos injustificados y vulneración de derechos laborales.
Las denuncias fueron recogidas en el documental “Romper el bloque”, donde antiguos colaboradores relatan un clima laboral marcado por el acoso y cuestionan la coherencia entre el discurso político del exdirigente de Podemos y la gestión de los proyectos que lidera. Desde Canal Red, en tanto, calificaron esas acusaciones como un intento de desprestigio impulsado por un exintegrante de la organización.
Alejado de la política partidista desde 2021, Iglesias ha mantenido presencia en el debate público a través de sus medios de comunicación y de actividades internacionales. En enero visitó Chile para participar en la Fiesta de los Abrazos y posteriormente viajó a Cuba junto a un equipo de Canal Red para realizar una serie de reportajes sobre la situación del país.
Ese viaje también generó críticas luego de que medios españoles informaran que el exlíder de Podemos se hospedó en un hotel de lujo en La Habana mientras defendía públicamente la situación de la isla, lo que motivó cuestionamientos de opositores y de representantes del exilio cubano, quienes acusaron una contradicción entre su discurso político y las condiciones en que desarrolló su estadía.
