En el debate del proyecto de Ley de Reconstrucción la oposición insiste, de forma reiterada, en que las indicaciones solo benefician al 1% más rico. Un relato que impacta emocionalmente, sin respaldo en datos, a los ciudadanos menos informados.

Ese 1% son 150 mil contribuyentes cuyo patrimonio se compone mayoritariamente de participaciones en más de 10.550 empresas. Aportan el 80% del impuesto corporativo, lideran el 65% de la inversión productiva del país y reinvierten el 75% de sus utilidades en el ciclo productivo, no por obligación, sino por convicción empresarial. Emplean directamente al 35% de la fuerza laboral formal —1,2 millones de los mejor remunerados— y generan un 20% adicional vía pymes que dependen de su dinamismo. Tres de cada cuatro pesos que recauda el Estado por impuestos directos provienen de ese 1%, y sus 3.300 empresas generan el 90% del valor exportado.

No son el problema: son la semilla que multiplica, y esa no se arranca, se cultiva. Debilitar a quienes más arriesgan no generará espontáneamente más oportunidades para los demás: la riqueza no es un botín para repartir, es un estímulo a la creación de valor. El desafío no es tener menos 1%, sino cuidar y multiplicar nuestras vacas lecheras. (El Mercurio Cartas)

Rafael Aldunate V.