Más de 600 trabajadores de Google enviaron una carta a su director ejecutivo, Sundar Pichai, solicitando que la compañía no firme acuerdos con el Pentágono que permitan el uso de su inteligencia artificial en tareas clasificadas. La iniciativa surge en medio de crecientes cuestionamientos éticos sobre la aplicación de estas tecnologías en contextos militares.
En el documento, respaldado por empleados de la división DeepMind, los firmantes advierten que el trabajo clasificado impediría conocer cómo se utiliza la tecnología, abriendo la puerta a aplicaciones que consideran potencialmente dañinas, como armas autónomas o sistemas de vigilancia masiva. Según expresaron, buscan garantizar que la inteligencia artificial tenga un impacto positivo en la sociedad.
La carta se da en un contexto donde la inteligencia artificial adquiere un rol cada vez más relevante en la guerra moderna, lo que ha intensificado el debate en la industria tecnológica sobre los límites éticos y el rol de las empresas en el uso militar de sus desarrollos.
El caso se vincula con la reciente exclusión de Anthropic de contratos con el Pentágono, luego de que la firma intentara imponer restricciones al uso de su tecnología en vigilancia masiva y armamento autónomo. La disputa entre ambas partes escaló incluso al ámbito judicial, aumentando el escrutinio sobre otras compañías del sector.
En paralelo, OpenAI firmó un acuerdo con el Departamento de Defensa para proveer soluciones de inteligencia artificial en trabajos clasificados, lo que ha generado nuevas tensiones dentro del rubro. Su director ejecutivo, Sam Altman, ha defendido que existen salvaguardas para evitar usos indebidos.
La discusión interna en Google no es nueva. En 2018, la empresa decidió no renovar un contrato con el Pentágono tras protestas de sus trabajadores. Sin embargo, en los últimos años ha flexibilizado sus políticas y ha retomado acuerdos con el sector defensa, lo que vuelve a tensionar a parte de su plantilla frente al rumbo estratégico de la compañía. (NP-ChatGPT-Ex Ante)
