Las intensas precipitaciones registradas en la zona central reabrieron el debate sobre la necesidad de ampliar la infraestructura de embalses en Chile. Mientras algunos plantean que el país requiere acelerar la construcción de nuevas obras para enfrentar la sequía y controlar crecidas, otros sostienen que la prioridad debe estar en proteger los ecosistemas y optimizar la infraestructura existente.
Además de asegurar agua para riego, consumo humano y generación eléctrica, los embalses cumplen un rol en la regulación de los caudales y en la mitigación de inundaciones durante eventos climáticos extremos, un aspecto que volvió a cobrar relevancia tras el reciente sistema frontal.
El gobierno del Presidente José Antonio Kast ha manifestado su respaldo a la construcción de nuevos embalses mediante inversión pública directa. Entre los proyectos priorizados figuran Bollenar, en la Región del Maule, y Punilla y Chillán, en la Región de Ñuble, los que se encuentran en distintas etapas de desarrollo. La administración también promueve una estrategia para fortalecer la disponibilidad de agua mediante desalación, reúso e infraestructura hídrica.
El ministro de Agricultura, Jaime Campos, destacó que las recientes lluvias permitieron una importante recuperación de los embalses de la Región de Coquimbo, varios de los cuales pasaron de estar por debajo del 10% de su capacidad a superar el 50%, lo que, a su juicio, entrega mayor seguridad para la próxima temporada de riego.
La discusión sobre los embalses ha estado presente en distintos gobiernos. Las administraciones de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera impulsaron planes para ampliar la capacidad de almacenamiento de agua, aunque solo el embalse Valle Hermoso logró concretarse durante ese período. En tanto, el expresidente Gabriel Boric modificó con el tiempo su postura inicial, pasando de cuestionar la construcción de estas obras a respaldar nuevos proyectos y reconocer la necesidad de fortalecer la infraestructura hídrica frente al cambio climático.
Tras las recientes lluvias, autoridades y especialistas coincidieron en que el país debe avanzar en soluciones de largo plazo. El gobernador de Coquimbo, Cristóbal Juliá de la Vega, sostuvo que los embalses permiten captar grandes volúmenes de agua que hoy se pierden en el océano y ayudan a reducir los efectos de las inundaciones. En la misma línea, el exsubsecretario de Obras Públicas, Clemente Pérez, propuso desarrollar una red de embalses de menor tamaño, complementados con generación hidroeléctrica y esquemas de colaboración público-privada.
Desde el ámbito técnico también surgieron propuestas para complementar esta infraestructura. La vicepresidenta de la Asociación Chilena de Derechos de Aguas, Natalia Dasencich, planteó que el país debe incorporar embalses, recarga de acuíferos y plantas desaladoras como parte de su adaptación al cambio climático.
Otros especialistas llamaron a optimizar la infraestructura existente. El director ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura, Carlos Cruz, sostuvo que es necesario mejorar la conexión entre quebradas y embalses para aprovechar mejor las lluvias extraordinarias, mientras que el exdirector nacional de Senapred, Álvaro Hormazábal, advirtió sobre la complejidad que representa la operación de los embalses durante emergencias, especialmente cuando es necesario liberar agua con localidades ya afectadas por inundaciones. (NP-ChatGPT-Emol)
