En una visita a la comuna de Tomé, el embajador de China en Chile, Niu Qingbao, defendió la implementación del proyecto de cable submarino que busca conectar Chile con Asia. La autoridad diplomática enfatizó que la iniciativa cumple estrictamente con las leyes chilenas y representa una oportunidad estratégica para consolidar el liderazgo de Chile en la economía digital de América Latina, descartando que la infraestructura represente una amenaza para la seguridad de terceros países.
El representante del gigante asiático subrayó que el proyecto responde a una necesidad mutua de mejorar la conectividad y que las gestiones de los funcionarios chilenos han sido favorables para los intereses nacionales. Niu Qingbao fue enfático al señalar que el cable “no hace ningún daño a la tercera parte”, en alusión directa a las advertencias de Estados Unidos, y aseguró que la tecnología propuesta no socavará la seguridad regional ni la de otras naciones.
La defensa del embajador ocurre en un momento de alta tensión diplomática, luego de que Washington revocara las visas del ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, y de otras autoridades de la Subsecretaría de Telecomunicaciones por riesgos de seguridad nacional. Los dichos de Niu Qingbao coinciden con la reciente revelación de que el gobierno chileno alcanzó a firmar el decreto de concesión a fines de enero, para luego anularlo en menos de 48 horas tras recibir alertas técnicas desde la embajada estadounidense.
Pese a los cuestionamientos internacionales, el diplomático chino reafirmó la importancia de Chile como socio comercial y digital en la región. Mientras La Moneda mantiene la iniciativa bajo una exhaustiva revisión de seguridad por parte de organismos especializados, China insiste en que el proyecto es una pieza clave para la amistad bilateral y el desarrollo tecnológico, instando a que prevalezca el criterio técnico sobre las presiones políticas externas. (NP-Gemini-Bio Bio)
