Las embajadas de Estados Unidos en diversos países de Oriente Medio emitieron una alerta de seguridad en la que advirtieron sobre el riesgo de una escalada del conflicto en la región e instaron a los ciudadanos estadounidenses a evaluar seriamente la posibilidad de abandonar esos territorios o prepararse para una salida rápida en caso de un deterioro de la situación.

El mensaje fue difundido por las representaciones diplomáticas de Estados Unidos en Israel, Jordania, Egipto, Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, donde se advirtió que el escenario de seguridad continúa siendo complejo e impredecible debido al aumento de las tensiones regionales.

Las sedes diplomáticas recomendaron a los ciudadanos mantenerse atentos a eventuales cancelaciones de vuelos, cierres temporales del espacio aéreo y posibles restricciones a los desplazamientos, factores que podrían dificultar una evacuación en caso de agravarse la crisis.

En la advertencia conjunta, las embajadas recordaron que instalaciones diplomáticas estadounidenses han sido objeto de ataques en distintas ocasiones y señalaron que Irán y organizaciones aliadas podrían dirigir acciones contra intereses de Estados Unidos en el extranjero, incluyendo empresas e instituciones vinculadas al país.

Asimismo, sostuvieron que la evolución del conflicto sigue siendo altamente incierta y calificaron al régimen iraní como impredecible, argumentando que en las últimas semanas ha ampliado el alcance de sus operaciones militares hacia zonas que anteriormente no habían sido consideradas objetivos.

Las advertencias coinciden con informaciones difundidas por medios estadounidenses que señalan que Washington e Israel estarían evaluando una nueva campaña de ataques contra infraestructura energética iraní, posibilidad que incrementa la tensión en una guerra que se ha intensificado tras el quiebre de la tregua alcanzada en junio.

El conflicto, iniciado el 28 de febrero tras una ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel, se ha prolongado durante cinco meses y continúa generando preocupación internacional por el riesgo de una expansión regional. En paralelo, el presidente Donald Trump enfrenta una creciente presión política interna para poner fin a las operaciones militares, en medio de un escenario electoral marcado por la renovación del Congreso prevista para noviembre. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias)