La anunciada reforma al mercado de capitales probablemente se discutirá desde sus variables más visibles, como sus efectos sobre liquidez y profundidad del mercado, tasas y financiamiento hipotecario, incentivos tributarios o acceso de empresas medianas a financiamiento. Pero su éxito dependerá también de una dimensión menos inmediata y más estructural: si logra eliminar fricciones sin reducir la confianza del mercado.

El gobierno corporativo cumple un rol central en esa ecuación, porque, tal como plantea la OCDE, entrega una arquitectura para que inversionistas, emisores, intermediarios y administradores de fondos participen con mayor certeza.

De hecho, en el documento de la CMF sobre Modernización del Mercado Financiero, recién publicado tras un proceso participativo que recogió más de 200 sugerencias de la industria, la academia y la ciudadanía, durante los años 2024 y 2025, se plantea que la modernización no es simple desregulación, sino un ejercicio de proporcionalidad, orientado a reducir fricciones donde las reglas no agregan valor y fortalecer estándares donde se juega la confianza.

En los últimos años, Chile ha elevado exigencias de divulgación, sostenibilidad, gestión de riesgos y composición de directorios, junto con reforzar la responsabilidad de quienes participan en la conducción empresarial. Sin embargo, persiste el desafío de pasar del cumplimiento a mejores prácticas de deliberación, supervisión y rendición de cuentas.

Por eso es relevante impulsar una agenda en tres pilares. Primero, proporcionalidad sin opacidad, para facilitar el acceso de nuevos emisores, especialmente empresas medianas, con resguardos claros en operaciones relacionadas, reorganizaciones, aumentos de capital y elección de directores.

Segundo, información para decidir y no solo para cumplir, con datos comparables y trazables para invertir, votar y monitorear.

Tercero, derechos ejercibles, para que el voto, la custodia, la representación y el acceso a antecedentes de la junta funcionen de manera simple y segura para todo tipo de inversionistas. Cuando participar es complejo o poco transparente, el derecho existe en la norma, pero pierde eficacia en el mercado.

Los fondos, intermediarios, custodios, proveedores de precios, plataformas e infraestructura de mercado también forman parte de la cadena de confianza. A esto se suman nuevos actores e instrumentos financieros, que entran al perímetro regulatorio de la mano de la Ley Fintec. Por eso, una reforma moderna no debiera mirar solo a los emisores, sino el conjunto de reglas y prácticas que permite que todo el ecosistema del mercado funcione con transparencia, disciplina y certeza.

La reforma será más robusta si evita asumir que toda exigencia protege, o que toda simplificación desarrolla el mercado.

Si la aspiración declarada por el Ministro de Hacienda es proyectar a Chile como centro financiero regional, y aumentar la liquidez y profundidad del mercado busátil, sumar inversionistas extranjeros, abrir espacio para que empresas medianas y pequeñas accedan a financiamiento y avanzar hacia mejores condiciones de financiamiento para acceso a la vivienda, la arquitectura de gobierno corporativo debe ser parte del diseño que permita sostener la confianza en todo el mercado. (Ex Ante)

Magdalena Aninat

Directora del Centro Futuros Empresariales UAI

Solange Berstein

Académica de la Escuela de Negocios UAI