Un episodio de El Niño de intensidad excepcional podría provocar alrededor de 451 mil muertes adicionales asociadas al calor entre junio de 2026 y febrero de 2027, según una estimación del Climate Impact Lab difundida por la Universidad de Chicago. Los investigadores advierten que el fenómeno natural se desarrolla sobre un planeta que ya registra temperaturas más elevadas debido al cambio climático causado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero.
La proyección corresponde a fallecimientos adicionales respecto de los niveles de mortalidad asociados históricamente a la temperatura y no al total de muertes por calor durante el período. Los investigadores estiman, además, que el aumento de la mortalidad podría prolongarse hasta junio o julio de 2027.
El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial que modifica patrones atmosféricos y puede alterar las temperaturas y precipitaciones en numerosas regiones del planeta. Sus consecuencias varían considerablemente según la ubicación geográfica y el momento del año.
De acuerdo con los antecedentes del estudio, el episodio actual alcanzó niveles de temperatura excepcionalmente altos varios meses antes de su máximo previsto. La combinación de El Niño con el calentamiento global podría intensificar las olas de calor y aumentar los riesgos sanitarios, particularmente entre adultos mayores, personas con enfermedades preexistentes, trabajadores expuestos al aire libre y comunidades con menor acceso a sistemas de refrigeración y atención médica.
El Climate Impact Lab identificó a países tropicales como Nigeria, Indonesia, Sudán, India y Brasil entre los territorios potencialmente más afectados durante los próximos meses. Estados Unidos también aparece entre los 20 países con mayor impacto proyectado, con alrededor de 3.500 fallecimientos adicionales asociados al calor. El Sahel africano y el sudeste asiático figuran entre las regiones especialmente expuestas.
Para elaborar las estimaciones, los investigadores analizaron la relación entre temperaturas mensuales y exceso de mortalidad en 24.378 regiones del mundo. Posteriormente combinaron esos antecedentes con las proyecciones de temperatura asociadas a El Niño. Como referencia utilizaron los niveles promedio mensuales de mortalidad relacionada con el calor observados entre 1996 y 2025.
Michael Greenstone, cofundador del Climate Impact Lab y profesor de la Universidad de Chicago, sostuvo que la magnitud de la cifra proyectada evidencia la necesidad de anticipar los efectos sanitarios de las temperaturas extremas y utilizar las previsiones climáticas para orientar medidas preventivas.
Los investigadores describieron el actual episodio como una “postal del futuro”, debido a que temporalmente podría llevar algunas regiones hacia condiciones térmicas semejantes a las proyectadas para décadas posteriores bajo escenarios de calentamiento global.
Tamma Carleton, investigadora de la Universidad de California en Berkeley y coautora del trabajo, planteó que fortalecer las respuestas de emergencia puede reducir la mortalidad en el corto plazo, pero advirtió que la adaptación deberá transformarse en una política permanente a medida que aumenten las temperaturas promedio.
Entre las medidas propuestas se encuentran mejorar los sistemas de alerta temprana frente a olas de calor, habilitar espacios climatizados para la población, reforzar los servicios sanitarios durante episodios extremos y establecer mayores protecciones para quienes trabajan al aire libre.
El impacto de El Niño podría extenderse además a la seguridad alimentaria. Según los antecedentes citados, el Programa Mundial de Alimentos ha advertido que sus efectos sobre cultivos, precipitaciones y precios podrían contribuir a que decenas de millones de personas enfrenten condiciones de inseguridad alimentaria aguda.
Los autores señalan que las proyecciones regionales pueden utilizarse para identificar anticipadamente las zonas donde las medidas de adaptación tendrían mayor impacto. El informe, sin embargo, todavía debe pasar por un proceso de revisión científica por pares, por lo que sus estimaciones deben interpretarse como resultados preliminares sujetos a evaluación y eventual revisión.
La climatóloga Friederike Otto, del Imperial College de Londres, ha advertido que El Niño implica una importante redistribución de energía dentro del sistema climático y que sus impactos actuales ocurren sobre condiciones globales considerablemente más cálidas por influencia humana.
La cifra de 451 mil fallecimientos constituye una estimación estadística y no una predicción de muertes individuales. Su resultado depende tanto de las proyecciones meteorológicas como de los modelos utilizados para relacionar temperatura y mortalidad, además de factores como adaptación, infraestructura sanitaria y medidas de prevención. (NP-ChatGPT-La Tercera)
