La semana pasada se llevó a cabo la doceava edición de la conferencia Construyendo una Frontera Competitiva entre Estados Unidos y México, organizada por el programa México que nació en el Wilson Center y migró al Diálogo Interamericano tras los profundos recortes del gobierno de EU a principios de 2025. En la conferencia se trataron una variedad de temas relevantes, y participé en el panel titulado El Dilema Triangular, en donde se discutió sobre cómo interactúan las distintas presiones sobre comercio, migración y seguridad en la frontera de ambos países. El panel destacó cómo, en tiempos de presión, el trasiego de fentanilo fluye para transportarse dentro de los flujos del comercio legal, amenazando, desde luego, el rebote económico.  Aparte de todos los métodos tradicionales de tráfico, incluyendo el uso de túneles, drones, aviones y humanos, una de las innovaciones en el trasiego de droga consiste en establecer o adquirir compañías legítimas, con prácticas formales, para mimetizar sus actividades criminales y convertirse en una aguja en un pajar.   

Este tipo de actividades requiere desarrollar capacidades avanzadas de investigación, que fusionan grandes bases de datos, sistematizan y analizan la información para detectar anomalías estadísticas mínimas, algo sumamente complejo. Esta acción mimetiza estas tres grandes aristas de la relación, transformando cómo los expertos analizan la relación binacional entre México y EU. Hace unos 20 años, uno de los mexicanólogos más respetados del mundo, el Dr. John Bailey de la Universidad de Georgetown, describió la relación como una serie de cubetas que se negociaban de manera independiente y rara vez se cruzaban: una cubeta para la relación comercial, una cubeta para la migración y otra para la seguridad.  Una relación fundamentalmente constructivista. Tanto la realidad que impera en la frontera, como la teoría realista que ahora domina los pasillos en Washington, han transformado la estructura de esta relación internacional hacia una significativamente transaccional, en que el contenido de todas esta”todo o nada”.  El panel determinó que la cooperación en seguridad fronteriza ha evolucionado en los últimos 20 años hacia un enramado inter-agencial en ambos lados de la frontera que se coordinan en diferentes niveles. Hubo preguntas sobre la enorme desproporcionalidad en inversión hacia las fuerzas de seguridad de ambos países.  Una muy específica fue:

¿Por qué México históricamente sólo invierte 0.5% del PIB en sus fuerzas armadas? Para contexto, el resto del mundo invierte entre 2.5% y EU 3.1%.  Pese a la enorme desproporción en capacidad militar, la estrecha relación del Comando Norte con Defensa y Marina es aparentemente la más eficiente y madura entre ambos países, llevando a las patrullas terrestres coordinadas y operaciones aéreas y marítimas coincidentes.  La fragata Álvaro de Bazán de la Armada Española realizó una visita al puerto de Acapulco, con una resonancia significativa en tres aristas: promover la diplomacia binacional, realizar ejercicios navales combinados y promover la cooperación institucional para ayudar a reconstruir la relación entre México y España. Un excelente paso adelante para ambos países. (El Heraldo de México)

Íñigo Guevara Moyano