Durante casi cinco décadas, los cielos mexicanos han estado protegidos por los aviones de caza Northrop F-5E/F Tigre II del Escuadrón Aéreo 401 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM).  Un avión tan icónico que se ha convertido en la imagen representativa de la FAM. 

Basados en Santa Lucía, pero desplegados a lo largo y ancho del país de acuerdo con los requisitos de defensa aérea, reconocimiento y ataque, los Tigres son aviones supersónicos armados con cañones y misiles aire-aire diseñados para interceptar amenazas que vuelan alto y rápido.  Los 12 Tigres se compraron nuevos a Estados Unidos en 1981 mediante el proyecto de ventas militares al extranjero “Paz Azteca” (FMS Peace Aztec), un contrato gobierno a gobierno, valuado en $110 millones de dólares, equivalente a $400 millones de dólares en 2026.

Los F-5 Tigres no son los únicos responsables de la vigilancia aérea nacional; los Beechcraft T-6C+ Texan II, aviones turbohélice modernos diseñados para entrenamiento básico y táctica, son empleados para interceptar amenazas que vuelan bajo y lento.  La mayoría de las interceptaciones que realiza la FAM se trata de vuelos ilícitos (vuelos bajos y lentos), por lo que la doctrina de la FAM le dio prioridad a adquirir este tipo de equipo.  La FAM compró 60 de estos aviones por un valor aproximado de 1,052 millones de dólares entre 2012 y 2018.

Dada la situación geopolítica de México, el volumen de amenazas que vuelan alto y rápido es relativamente bajo, pero no es inexistente, por lo que la FAM deberá seleccionar una plataforma para reemplazar a la flota F-5, una plataforma que probablemente operará los siguientes 50 años.  

En entrevista con Janes, la compañía de inteligencia militar la semana pasada, el General Román Carmona Landa, comandante de la FAM, anunció que entre las opciones que está estudiando la FAM están el Lockheed Martin F-16V Fighting Falcon de Estados Unidos, el Saab JAS-39E/F Gripen de Suecia, el KAI FA-50Fighting Eagle de Corea del Sur y el Leonardo M-346FA Maestro de Italia. 

América Latina está en pleno proceso de renovación de este tipo de tecnología: Perú anunció la compra de 12 cazas F-16V nuevos en abril; en marzo, Brasil recibió el primer Gripen ensamblado en el país de un pedido de 36, Argentina comenzó a recibir los primeros seis de 24 F-16 que compró de segunda mano a Dinamarca en diciembre y Colombia anunció la firma de un contrato por 17 Gripens nuevos, con Suecia en noviembre de 2025, por lo que estos dos modelos parecen estar liderando.

La decisión está programada para llevarse a cabo en el 2028, lo que permitirá a la FAM poder integrar un proyecto muy robusto para sustentar la decisión, que seguramente será elevada a la Presidencia de la República, con participación de varias secretarías del gabinete e, idealmente, un proceso de difusión y socialización con el Legislativo, ya que esta debe ser una decisión consensada, una decisión de Estado.  Este tipo de decisiones son muy complejas, dado que se requiere evaluar las prestaciones de los aviones, analizar los costos de mantenimiento durante su ciclo de vida, las compensaciones industriales o los tiempos de entrega, y negociar el precio final o las condiciones financieras; también hay que incluir variables geopolíticas que son intangibles pero muy importantes, comprendiendo una perspectiva multidimensional y de largo plazo.  Este proceso no sólo requerirá ciencia, requerirá de arte. (El Heraldo de México)

Íñigo Guevara Moyano