El sistema de evaluación de desempeño de los funcionarios públicos volvió al centro del debate ante los planes del Gobierno de reformar el empleo estatal. Las cifras muestran que durante 2025 el 97,4% de los trabajadores evaluados en el Gobierno Central administrativo fue clasificado en la categoría de distinción, mientras apenas 70 empleados quedaron en la lista que permite su desvinculación inmediata.
El denominado Estatuto Administrativo, instaurado en 1989 y vigente desde hace 37 años, regula las relaciones laborales dentro del sector público y contempla un proceso anual de evaluación. Uno de los principales cuestionamientos al mecanismo apunta a la denominada “inflación” de buenas calificaciones, debido a la elevada concentración de funcionarios en la categoría superior.
En medio de la discusión, el Presidente José Antonio Kast anunció la creación de una Comisión Asesora Ministerial para la Modernización del Empleo Público, integrada por 12 expertos de diferentes disciplinas. La instancia tendrá como objetivo aportar antecedentes para impulsar modificaciones al actual régimen.
El funcionamiento de las evaluaciones ya había sido cuestionado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe “Public Service Review of Chile”, entregado en marzo a la Dirección de Presupuestos (Dipres).
Según el organismo internacional, con cifras a marzo de 2025, cerca del 98% de los funcionarios públicos chilenos era evaluado en la categoría más alta de desempeño y la mitad de ese grupo se encontraba en el extremo superior de la escala.
La OCDE advirtió que esta escasa diferenciación reduce la utilidad del sistema para determinar el desempeño efectivo de los trabajadores y detectar sus necesidades de desarrollo. También dificulta distinguir entre quienes tienen un rendimiento satisfactorio y aquellos que presentan un desempeño sobresaliente.
El organismo sostuvo además que este tipo de evaluaciones puede debilitar la rendición de cuentas y reducir la disposición de los supervisores a abordar directamente los problemas de desempeño de sus funcionarios.
Actualmente existe un marco general para las evaluaciones en toda la administración pública, aunque cada servicio cuenta con sus propios reglamentos para aplicarlo. Los funcionarios de planta y a contrata del Gobierno Central y las municipalidades son clasificados anualmente en cuatro categorías: lista 1, correspondiente a distinción; lista 2, buena; lista 3, condicional; y lista 4, eliminación.
Las calificaciones tienen incidencia en los ascensos y la movilidad de los trabajadores estatales, pero no están asociadas a los bonos que reciben en sus remuneraciones. Un funcionario que permanece dos períodos consecutivos en lista 3 debe dejar su cargo, mientras que ingresar en lista 4 permite su desvinculación inmediata.
Datos del Servicio Civil correspondientes al Gobierno Central administrativo, sin considerar los servicios de salud ni los servicios locales de educación, muestran que durante 2025 fueron evaluados 222.848 funcionarios. De ellos, el 97,4% quedó en lista 1 y solo el 0,03%, equivalente a 70 trabajadores, terminó en lista 4.
La situación se ha mantenido prácticamente sin cambios durante los últimos años. En 2024, un 98,5% de los funcionarios obtuvo la categoría de distinción y un 0,02% quedó en lista 4. En 2023, el porcentaje en la categoría superior llegó a 97,8%, mientras que en 2022 alcanzó 96,1%.
De esta forma, el promedio de funcionarios calificados en lista 1 durante los últimos cuatro años llegó a 97,45%.
Alejandro Weber, exsubsecretario de Hacienda y uno de los participantes en la elaboración del último proyecto de reforma al empleo público presentado durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, cuestionó el funcionamiento del mecanismo y sostuvo que la concentración de prácticamente todos los trabajadores en la máxima categoría demuestra que el instrumento no permite distinguir adecuadamente los diferentes niveles de desempeño.
Weber también cuestionó el papel de las juntas calificadoras. Según explicó, aunque la primera evaluación corresponde a la jefatura directa del funcionario, la decisión puede ser modificada posteriormente por una instancia colegiada compuesta por trabajadores de mayor antigüedad y representantes de los funcionarios.
El exsubsecretario planteó que este diseño genera desincentivos para realizar evaluaciones más estrictas, debido a que las decisiones de los superiores directos pueden ser revertidas y producir conflictos dentro de los servicios.
De acuerdo con la OCDE, el desempeño de los funcionarios se mide mediante una escala numérica del 1 al 10. En ella se consideran aspectos como los resultados y la calidad del trabajo, la actitud, el trabajo en equipo, el compromiso, la conducta y el cumplimiento de las obligaciones.
Rodrigo Espinoza, director de la Escuela de Administración Pública de la Universidad Diego Portales (UDP), señaló que las evaluaciones presentan un carácter marcadamente interno y carecen de métricas estandarizadas para el conjunto del aparato estatal.
A juicio del académico, una eventual reforma debería avanzar hacia criterios más homogéneos, indicadores comparables y procesos menos dependientes de las dinámicas internas de cada repartición pública.
Weber, en tanto, planteó modificaciones de mayor alcance al régimen de empleo estatal. Entre ellas propuso establecer un sistema único de carácter indefinido, ingreso mediante concursos abiertos y competitivos e indemnizaciones al momento del egreso, eliminando la inamovilidad.
Respecto específicamente de las evaluaciones, propuso suprimir las juntas calificadoras y entregar al jefe directo la responsabilidad efectiva sobre la calificación. También sugirió establecer una dispersión obligatoria de los resultados que permita identificar al 1% de mejor desempeño y al 1% inferior de cada institución.
Según esa propuesta, los funcionarios ubicados entre los mejores resultados recibirían reconocimiento, mientras quienes integren el segmento inferior ingresarían a un proceso de evaluación más profundo que eventualmente podría terminar con su salida del servicio. (NP-ChatGPT-La Tercera)
