El Ejército y el Ministerio de Defensa implementarán una nueva fase del Servicio Militar Obligatorio (SMO) a partir de este año, introduciendo modificaciones estructurales en su funcionamiento y beneficios. Entre los cambios más relevantes destaca la transición hacia dos procesos de acuartelamiento anuales, fijados para los meses de abril y agosto, permitiendo mayor flexibilidad a los jóvenes. El servicio mantendrá una extensión máxima de dos años, dividiendo su enfoque entre la instrucción estrictamente militar durante el primer periodo y la formación de competencias profesionales durante el segundo.
Como parte de esta modernización, se reincorporará el Curso Especial de Instrucción Militar durante los meses de verano para estudiantes de enseñanza media y superior, modalidad que no se aplicaba desde 2019. El plan también contempla un fuerte componente de capacitación laboral mediante convenios con instituciones como Sofofa y ChileValora, facilitando el acceso a certificaciones técnicas, preparación para la PAES y cursos del Sence. Estas medidas buscan que los conscriptos puedan proyectar una carrera en las escuelas matrices de la Defensa o fortalecer su inserción en el mundo civil.
Las condiciones económicas para los soldados también experimentarán una mejora significativa, con un aumento salarial del 75% respecto a los montos de 2024. Los conscriptos de primer año percibirán una asignación mensual base de $230.165, cifra que puede incrementarse hasta los $394.611 según la asignación de zona correspondiente. Asimismo, el plan incluye un refuerzo en las evaluaciones de salud, un pasaje anual adicional para quienes cumplan funciones en zonas extremas y el fortalecimiento de los canales de asistencia y comunicación con las familias de los uniformados. (NP-Gemini-La Tercera-Emol)
