La mañana de este sábado, agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) dispararon y mataron a un hombre de 37 años en Minneapolis, según reportaron medios como The New York Times y el Star Tribune. El jefe de la Policía local, Brian O’Hara, confirmó el deceso de la víctima, quien residía en la ciudad y era ciudadano estadounidense. El incidente ha provocado una inmediata ola de indignación, derivando en enfrentamientos entre la policía y cerca de un centenar de manifestantes en el lugar de los hechos.
Versiones de funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional sostienen que el sospechoso portaba un arma de fuego. Sin embargo, un video del incidente —verificado por medios estadounidenses— muestra que los agentes federales rodearon y golpearon al hombre antes de efectuar el disparo mortal. Este suceso ocurre apenas dos semanas después del asesinato de Renee Good, quien también falleció a manos de agentes del ICE tras recibir tres impactos de bala, lo que ha intensificado las críticas sobre los protocolos de las agencias federales.
La reacción política no se hizo esperar. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, calificó el acto como “repugnante” y exigió a la Casa Blanca el cese inmediato de estas operaciones. A través de sus redes sociales, Walz demandó el retiro de los miles de agentes federales desplegados en el estado, describiéndolos como “violentos y sin entrenamiento”. La crisis ha puesto en jaque la relación entre las autoridades estatales de Minnesota y el Gobierno Federal ante la repetición de incidentes con desenlace fatal.
