Tras la reunión entre los líderes de Estados Unidos y China, sigue la atención sobre posibles ajustes de Washington hacia Taiwán. En este contexto, el secretario de Estado Marco Rubio señaló ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que el Congreso analiza usar el “Fondo para Contrarrestar la Influencia China” para ayudar a Taiwán a mantener sus relaciones diplomáticas. La iniciativa sugiere un paso de las declaraciones a acciones concretas y confirma que los aliados diplomáticos de Taiwán ya forman parte de la competencia estratégica entre Estados Unidos y China.

La red diplomática de Taiwán podría recibir apoyo directo de Estados Unidos

Durante años, Pekín ha utilizado préstamos, inversiones y promesas de infraestructura para atraer a países que reconocían a Taiwán, reduciendo su espacio internacional. Taiwán, en cambio, ha basado sus vínculos en cooperación sostenida y confianza mutua.

La discusión en Washington marca un posible cambio: el tema dejaría de ser solo una disputa entre ambos lados del Estrecho para convertirse en un elemento más de la rivalidad entre las dos potencias.

Si Estados Unidos destinara recursos para ayudar a países socios a resistir presiones diplomáticas, sería la primera vez que la red de aliados de Taiwán recibe respaldo directo de Washington. Esto podría fortalecer la confianza de esos países, reducir incentivos para cambiar de reconocimiento y elevar el costo para China de captar nuevos apoyos.

Rubio cuestiona las promesas de inversión que no se concretan

Durante la audiencia, Rubio afirmó que China suele ofrecer grandes inversiones y proyectos de infraestructura para persuadir a países de romper relaciones con Taiwán, pero que muchas de esas promesas no llegan a materializarse. Algunos proyectos sufren retrasos y otros generan beneficios limitados para las comunidades locales.

Observaciones similares han sido recogidas por medios y centros de estudio. The Economist ha advertido sobre riesgos de endeudamiento y beneficios sobreestimados, mientras que The Wall Street Journal y Financial Times han informado sobre retrasos y resultados inferiores a los esperados en proyectos vinculados a la Franja y la Ruta.

Que estas críticas provengan ahora del jefe de la diplomacia estadounidense refuerza las dudas sobre una estrategia basada en grandes compromisos financieros sin cumplimiento efectivo. También podría llevar a más países en desarrollo a revisar la credibilidad de las ofertas de Pekín.

Las dudas sobre la calidad de ciertas obras chinas se extienden a nivel global

Con la expansión internacional de las empresas chinas, las controversias sobre la calidad de algunas infraestructuras han adquirido alcance global.

En Asia, África y América Latina han surgido cuestionamientos por fallas tempranas, retrasos prolongados y problemas de gestión en proyectos ejecutados por compañías chinas.

El analista Brahma Chellaney sostiene que parte de esta infraestructura prioriza objetivos geopolíticos sobre la viabilidad financiera. Estudios del CFR y del CSIS también indican una creciente preocupación por la transparencia y la calidad de ejecución.

Aunque Pekín buscaba proyectar influencia mediante estas inversiones, algunos casos han afectado su reputación. Las referencias de Rubio reflejan inquietudes compartidas por numerosos países receptores.

¿Podría Honduras reconsiderar su decisión?

Uno de los puntos más comentados de la audiencia fue la mención explícita de Honduras.

Tras romper relaciones con Taiwán en 2023 para establecer vínculos con China, Pekín prometió nuevas oportunidades comerciales y de inversión. Sin embargo, los resultados no han cumplido plenamente las expectativas y persiste el debate interno sobre los beneficios reales del cambio.

Informaciones de Reuters y medios latinoamericanos indican que sectores agrícolas y pesqueros mantienen reservas sobre la apertura efectiva del mercado chino y los resultados obtenidos.

Además, el Congreso estadounidense no solo analiza cómo preservar los actuales aliados de Taiwán, sino también mecanismos para ayudarlo a fortalecer o incluso recuperar relaciones diplomáticas en América Latina. Esto sugiere que Washington podría utilizar herramientas económicas y diplomáticas para facilitar que algunos gobiernos reconsideren sus decisiones.

En el corto plazo, un restablecimiento de relaciones entre Honduras y Taiwán parece poco probable. Sin embargo, si las promesas chinas siguen sin concretarse y Estados Unidos ofrece alternativas viables, el escenario podría cambiar.

La diplomacia taiwanesa podría acercarse a un punto de inflexión

Durante años, Pekín asumió que mayores incentivos económicos bastaban para reducir el espacio internacional de Taiwán. Sin embargo, el creciente cuestionamiento a las promesas chinas y la aparición de alternativas impulsadas por Estados Unidos plantean nuevos desafíos para esa estrategia.

Para Taiwán, lo más relevante no es solo el monto de los fondos, sino el cambio de enfoque en Washington. El tema de sus aliados diplomáticos deja de verse como una cuestión bilateral y pasa a integrarse en la competencia global por la influencia.

El testimonio de Rubio envía una señal clara: la estrategia de expansión internacional de Pekín podría estar entrando en una nueva etapa, mientras Taiwán encuentra oportunidades para fortalecer su posición.

Para América Latina, la situación deja una lección importante. En un entorno de creciente rivalidad entre potencias, las decisiones de política exterior no pueden basarse únicamente en promesas de financiamiento o acceso a mercados. La capacidad de cumplimiento, la calidad institucional y los beneficios de largo plazo serán factores cada vez más decisivos. (Red NP)

Andrés Liang

Analista en política internacional y relaciones Asia-Latinoamérica