La fiscal Alexandra Bravo y su hermana, Emperatriz Bravo, fueron asesinadas a tiros este domingo en la ciudad de Manta, provincia de Manabí, en un ataque que fue confirmado y condenado por la Fiscalía General de Ecuador.

A través de un comunicado, la institución calificó el crimen como una represalia contra el trabajo que desarrolla el Ministerio Público en la lucha contra las estructuras delictivas que operan en el país y expresó sus condolencias a los familiares, amigos y compañeros de ambas víctimas.

Alexandra Bravo ejercía funciones como fiscal en la comuna de Montecristi y estaba a cargo de investigaciones relacionadas con delincuencia organizada, homicidios, sicariatos y secuestros. Entre las causas que lideraba figuraba la indagatoria por un incendio que destruyó cerca de 35 embarcaciones en un puerto pesquero de Manta, hecho que aún no ha sido esclarecido.

La Fiscalía informó que, en coordinación con las fuerzas de seguridad, impulsará todas las diligencias necesarias para identificar, detener y llevar ante la justicia a los responsables del doble homicidio.

El asesinato ocurre en medio de la profunda crisis de seguridad que enfrenta Ecuador, marcada por el crecimiento del crimen organizado y el aumento sostenido de los homicidios, especialmente en las provincias costeras. Manabí es una de las zonas más afectadas por la actividad de las organizaciones vinculadas al narcotráfico.

El Gobierno ecuatoriano atribuye el incremento de la violencia a la expansión de las bandas criminales dedicadas al tráfico de drogas, organizaciones que desde enero de 2024 fueron catalogadas oficialmente como grupos terroristas.

Manta es considerada uno de los principales corredores del narcotráfico en Ecuador, ya que por su territorio transita una parte significativa de la cocaína proveniente de Colombia y Perú, los mayores productores mundiales de esta droga.

Pese al apoyo de Estados Unidos y a las políticas de seguridad implementadas por el gobierno del presidente Daniel Noboa, la violencia continúa afectando al país, que registró una tasa de 50,9 homicidios por cada 100 mil habitantes durante 2025, una de las más altas de América Latina. (NP-ChatGPT-DW-Agencias)