A pocos días del cambio de mando, la conformación de la mesa directiva de la Cámara de Diputados se ha transformado en un tablero de ajedrez político lleno de sorpresas. Durante el reciente cónclave oficialista, la excandidata presidencial Jeannette Jara (PC) manifestó su estupefacción ante el avance de las negociaciones que pretenden entregar la presidencia de la corporación a la diputada Pamela Jiles (PDG). Esta estrategia, impulsada por los jefes de bancada del actual oficialismo para propinar una derrota legislativa al futuro gobierno de José Antonio Kast, ha generado profundas grietas en la izquierda y el centroizquierda.
La figura de Jiles genera resistencia en sectores del Socialismo Democrático y el PC, debido a su historial de ataques frontales contra la administración de Gabriel Boric y su rol decisivo en derrotas legislativas previas. Pese a esto, el pacto administrativo de la futura oposición contempla cederle el primer año de presidencia a cambio de asegurar los votos del Partido de la Gente (PDG). Sin embargo, senadores como Paulina Vodanovic (PS) y Jaime Quintana (PPD) han cuestionado el pragmatismo de esta alianza, dudando de la disciplina que mantendrán los parlamentarios ante una figura que ha calificado al gobierno saliente de “desastre”.
AGUSTÍN ROMERO: EL FAVORITO DEL FUTURO OFICIALISMO
Mientras la izquierda lidia con sus conflictos internos, las fuerzas que respaldan a José Antonio Kast corren con ventaja. Con 76 de los 155 diputados electos, la derecha está a solo dos votos de la mayoría absoluta. El nombre que genera mayor consenso para presidir la Cámara es el republicano Agustín Romero, quien cuenta con el respaldo de la Oficina del Presidente Electo (OPE) y de figuras clave como Johannes Kaiser (PL) y Francisco Orrego (RN).
La estrategia de la derecha apuesta a captar votos de independientes y descolgados de la DC o el PPD. Aunque algunos parlamentarios como René Alinco han manifestado su rechazo a Romero por su postura ante los presos de Punta Peuco, el sector se muestra confiado. El escenario definitivo se resolverá el próximo 11 de marzo, en una sesión que medirá no solo la fuerza numérica de los bloques, sino la capacidad de ambos sectores para mantener el control sobre sus propias filas en el inicio de un nuevo ciclo político. (NP-Gemini-La Tercera-Agencias)
