Momentos de alta tensión se vivieron este miércoles en el Senado de Filipinas, luego de que se escucharan varios disparos en medio del operativo para detener al senador Ronald dela Rosa, quien permanece atrincherado en la sede legislativa desde el lunes.

La orden de captura fue emitida por la Corte Penal Internacional, que lo acusa de ser presunto coautor indirecto de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra contra las drogas impulsada por el expresidente Rodrigo Duterte.

Según medios filipinos, las autoridades ordenaron evacuar a periodistas y funcionarios del segundo piso del Senado, donde reporteros presentes afirmaron haber escuchado al menos diez disparos. Hasta ahora no se ha informado oficialmente quién efectuó los tiros.

A través de sus redes sociales, Dela Rosa escribió que el Senado estaba siendo atacado y pidió ayuda. Posteriormente, el presidente del Senado, Alan Peter Cayetano, aseguró que todas las personas dentro del edificio se encontraban a salvo.

Imágenes difundidas por la prensa local mostraron a efectivos de seguridad fuertemente armados dentro del Congreso, mientras en el exterior se instaló un amplio cordón policial para controlar a simpatizantes del senador y del exmandatario Duterte.

La Policía Nacional de Filipinas informó preliminarmente que no se registraron víctimas y que se mantiene una evaluación de la situación al interior del recinto.

Horas antes, Dela Rosa había descartado entregarse voluntariamente, argumentando que aún dispone de recursos legales y que puede permanecer en el Senado mientras conserve su investidura parlamentaria.

La CPI sostiene que el legislador promovió y legitimó públicamente los asesinatos cometidos durante la campaña antidrogas de Duterte. Según cifras oficiales, esa estrategia dejó unas 6.000 muertes, aunque organizaciones de derechos humanos estiman que la cifra podría superar las 30.000. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias)