El Ejecutivo reactivó la agenda legislativa al otorgar carácter de «discusión inmediata» a la reforma política que busca fortalecer la gobernabilidad. La iniciativa, que ya cuenta con un respaldo mayoritario en el Senado, pretende establecer barreras más estrictas para la creación de colectividades y mecanismos para controlar la fragmentación en el Congreso Nacional.
DISPUTA ENTRE CÁMARAS
El avance del proyecto gubernamental se produce mientras en la Cámara de Diputados permanece estancada una propuesta complementaria desde finales de 2025. Dicha moción, impulsada por senadores de diversos sectores, propone la cesación del cargo para legisladores que renuncien a sus partidos, además de fijar un umbral de votación del 5% para obtener escaños.
RESISTENCIA PARLAMENTARIA
La reforma enfrenta su mayor obstáculo en la Cámara Baja, donde existe una fuerte presencia de parlamentarios independientes y colectividades menores. Figuras como Pamela Jiles y Jaime Mulet han liderado el rechazo a estas medidas, argumentando que las nuevas exigencias podrían afectar la legitimidad y representatividad de quienes son electos con altas mayorías regionales.
FUTURO DE LA LEY
A pesar de las discrepancias internas, especialmente sobre el umbral del 5%, un sector del oficialismo busca despachar la ley antes de que finalice la actual administración de Gabriel Boric. La urgencia decretada por el ministro Álvaro Elizalde presiona a los diputados para definir el futuro de un sistema que, según sus defensores, requiere mayor cohesión partidaria. (NP-Gemini-La Tercera)



