Si bien muchas de las señales que ha enviado José Antonio Kast apuntan a que planea liderar un gobierno de derecha pragmática y de sentido común, las giras internacionales que ha llevado a cabo sugieren que el próximo Presidente de Chile privilegia una agenda de relaciones internacionales que lo ubicará como parte de la derecha radical que en muchos lugares se ha constituido como una amenaza a la democracia capitalista basada en la fortaleza institucional y las reglas claras y estables.

En sus primeros viajes al exterior, Kast privilegió visitar países de la región. Su viaje a Argentina tuvo todo el sentido del mundo. Como el país con el que compartimos una frontera más larga, Argentina es también una república importante para el desarrollo económico del país. Independientemente de quién gobierne Argentina, los chilenos entendemos que nos conviene fortalecer las relaciones con ese país. Si bien Kast es un aliado ideológico de Milei, en su visita a Argentina, el Presidente electo aprovechó de marcar distancia con el estilo agresivo del Mandatario argentino cuando aclaró que él no se identificaba con la motosierra de Milei.

En su visita posterior a Perú, Kast sufrió un traspié cuando su propuesta de corredor humanitario generó nulo entusiasmo en el Presidente accidental de Perú, José Jerí. Kast debió anticipar que Jerí, quien acaba de asumir y sólo se mantendrá en el poder hasta fines de julio de 2026, no tiene ni el horizonte de tiempo ni los incentivos adecuados para trabajar en conjunto con el próximo presidente de Chile.

En su gira a República Dominicana, Panamá y El Salvador, Kast buscó potenciar sus prioridades de combate a la inmigración y la delincuencia. Pero la noticia que más sorprendió y más frutos le rindió fue su encuentro con el Presidente de Brasil. Al reunirse con el izquierdista Lula en Panamá, Kast mostró un pragmatismo y una actitud acorde a su promesa de ser el presidente de todos los chilenos. La visita a República Dominicana, en cambio, hizo noticia más por la confusión de Kast respecto a la historia de las relaciones de Chile con la República Dominicana que al objetivo del Presidente electo de aprender de las políticas de inmigración del gobierno del Presidente Luis Abinader. Ya que el problema migratorio de la República Dominicana es mucho más complejo que el de Chile, en tanto comparte la isla de Santo Domingo (la Española), con Haití, el país más pobre del hemisferio occidental que, además, con 12 millones de habitantes, tiene la misma población que la República Dominicana.

El paso por El Salvador fue más polémico de lo que debió ser. Al visitar al Presidente Nayib Bukele y aprender de las controvertidas políticas contra la delincuencia que ha impulsado el popular Presidente de El Salvador, Kast cumplía una promesa de campaña. La polarización que produce la imagen de Bukele en Chile hacía esperable las críticas a ese viaje, pero ni Kast pareció demasiado entusiasmado con copiar el modelo de Bukele, ni los chilenos parecen muy interesados en que Chile se parezca a El Salvador. Aunque haya admiración por la forma en que Bukele ha combatido la delincuencia, los chilenos en general admiran a países más desarrollados económicamente y quieren que nuestro país se parezca más a las sociedades europeas que al modelo que intenta construir el personalista Presidente de El Salvador.

Esta semana, Kast está de gira en Europa. En este viaje, las principales reuniones de Kast serán con la Primera Ministra italiana Giorgia Meloni y con el Presidente de Hungría Viktor Orbán. Si bien la reunión con Meloni le ayuda a Kast a mostrarse como un líder bien conectado que genera interés entre los principales líderes de Europa, el encuentro con Orbán le hace más daño que bien a Kast. A punto de enfrentar unas elecciones parlamentarias en abril en las que su partido probablemente obtendrá menos votos que en 2022 (aunque por los cambios a las leyes electorales, Fidesz–KDNP pudiera obtener un mayor porcentaje de escaños), Orbán no es un líder que le sume mucho a Kast ahora que busca convertirse en el Presidente de todos los chilenos. Los chilenos no lo conocen, no admiran a Hungría ni parecen muy interesados en aprender mucho sobre las reformas que ha implementado el líder ultraderechista. Los que lo conocen, saben de sus tendencias autoritarias y su apoyo al líder ruso Vladimir Putin -otro Mandatario que genera poca adhesión en Chile (salvo en grupos de extrema izquierda y extrema derecha).

Como ha dicho que quieren gobernar desde el sentido común, Kast debiera recordar aquel viejo y poderoso dicho: «dime con quién andas y te diré quién eres». Si el próximo Presidente de Chile quiere sumar más apoyo que los que tuvo en su votación de primera vuelta y lograr que aquellos que le votaron como el mal menor en segunda vuelta le den su apoyo permanente a partir de marzo, Kast deberá ser más cuidadoso y prudente en sus viajes internacionales. Los chilenos no quieren ni extremismos ni líderes personalistas. El próximo Presidente no debiera olvidar que su victoria se debió precisamente a que, cansados de experimentos radicales y fundacionales, los chilenos votaron a fines de 2025 por el candidato que más cerca estaba del sentido común y del pragmatismo. (El Líbero)

Patricio Navia