Las declaraciones del presidente José Antonio Kast tras un encuentro con el mandatario argentino Javier Milei generaron un quiebre en los incipientes acercamientos diplomáticos entre Chile y Venezuela, interrumpiendo contactos que buscaban restablecer relaciones consulares.

El episodio se produjo luego de que el Mandatario chileno calificara al gobierno venezolano en duros términos, lo que provocó una inmediata respuesta del canciller de ese país, Iván Gil, quien cuestionó el tono de las declaraciones y advirtió que así resulta inviable avanzar en un diálogo diplomático.

Desde entonces, los canales de comunicación entre ambas naciones permanecen congelados, pese a que el restablecimiento de relaciones consulares es considerado prioritario por Chile, especialmente para abordar la situación de miles de ciudadanos venezolanos con órdenes de expulsión pendientes.

Autoridades chilenas han insistido en la necesidad de retomar conversaciones para facilitar procesos migratorios y resolver problemas derivados de la falta de documentación, aunque reconocen que el escenario se ha complejizado tras el impasse diplomático.

Las gestiones previas, que se encontraban en una fase inicial y reservada, incluían contactos entre representantes consulares de ambos países y mostraban señales de avance antes de las declaraciones presidenciales que tensionaron el proceso.

Expertos y fuentes diplomáticas coinciden en que este tipo de negociaciones requiere discreción, advirtiendo que la exposición pública de temas sensibles puede afectar negativamente los resultados y dificultar la reconstrucción de vínculos bilaterales.

En este contexto, el restablecimiento de relaciones entre Chile y Venezuela queda sujeto a la evolución del diálogo político y a la capacidad de ambas partes para retomar canales de comunicación en un escenario marcado por la desconfianza. (NP-CHatGPT-La Tercera)