El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió este domingo a las advertencias de su homólogo estadounidense, Donald Trump, asegurando que ninguna potencia extranjera dicta las decisiones de la isla. A través de un mensaje público, el mandatario cubano enfatizó que su nación mantiene su carácter libre, independiente y soberano, y advirtió que el pueblo está dispuesto a defender el territorio nacional ante cualquier amenaza externa. La reacción surge luego de que el líder republicano instara a La Habana a alcanzar un acuerdo político inmediato bajo la amenaza de enfrentar consecuencias críticas.
La tensión entre ambos países se agudizó tras el anuncio de Washington sobre el cese total del envío de petróleo y recursos financieros desde Venezuela hacia Cuba. Díaz-Canel calificó la postura de la Casa Blanca como una reacción histérica frente a la decisión soberana del pueblo cubano de elegir su propio modelo político. El mandatario también respondió a las críticas sobre la precaria situación económica de la isla, responsabilizando directamente a las seis décadas de embargo y a las medidas de asfixia extrema aplicadas por los diferentes gobiernos estadounidenses.
En la misma línea, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó el actuar de Estados Unidos como el de un poder criminal que pone en riesgo la paz y la seguridad internacional. Para las autoridades de la isla, el ultimátum de Trump no solo afecta la estabilidad del hemisferio, sino que ignora la autodeterminación de los Estados. Este cruce de declaraciones ocurre en un contexto de profunda crisis energética en Cuba, la cual se ha visto agravada en los últimos dos años por la escasez de combustible y constantes fallas en el sistema eléctrico nacional.
Históricamente, La Habana ha dependido de los suministros energéticos venezolanos desde el año 2000, un vínculo que Washington busca quebrar definitivamente tras el reciente derrocamiento de Nicolás Maduro. Mientras Trump asegura que el flujo de crudo ha llegado a cero, el ejecutivo cubano se prepara para un escenario de mayor resistencia económica. La situación proyecta una nueva etapa de confrontación diplomática que aleja las posibilidades de un diálogo constructivo entre el Palacio de la Revolución y la administración Trump en el corto plazo. (NP-Gemini-Emol Agencias)



