Las declaraciones de Izkia Siches sobre la necesidad del diálogo, “incluso con la CAM”, desconocen lo fundamental: la democracia no puede entrar a dialogar con quienes disputan al Estado su definición como el monopolio del uso legítimo de la fuerza, en un contexto de privatización de la violencia.
Lo que hay que hacer es lo que hicieron las fuerzas políticas de gobierno y oposición, en España e Irlanda, frente a la ETA y el IRA: aislarlos políticamente, negarse al diálogo mientras predicaran y practicaran la violencia armada, utilizar toda la fuerza legítima del Estado y la ley en su contra, y sentarse a la mesa solo cuando ambas organizaciones renunciaron pública y explícitamente a la violencia, entregando o comprometiéndose a entregar las armas. (El Mercurio Cartas)
Ignacio Walker