Un análisis presentado ante el Presidente José Antonio Kast y su gabinete reveló preocupación en La Moneda por el desgaste experimentado por el Gobierno durante sus primeros meses de gestión. El diagnóstico fue expuesto por el gerente general de Cadem, Roberto Izikson, durante una reunión realizada en el Palacio Presidencial de Cerro Castillo, donde se evaluó el impacto político y comunicacional de las principales decisiones adoptadas desde marzo.
Según el informe, uno de los factores que más afectó la aprobación presidencial fue el alza de los combustibles registrada pocos días después del inicio de la administración. A ello se sumaron las repercusiones económicas derivadas del aumento de precios y la intensa controversia política generada por la denominada megarreforma impulsada por el Ejecutivo.
La principal señal de alerta, sin embargo, estaría relacionada con la seguridad pública. El análisis detectó niveles importantes de frustración entre parte de los electores que respaldaron a Kast, quienes esperaban avances más rápidos en una de las principales promesas de campaña. La situación fue vinculada internamente a errores comunicacionales y a las dificultades que enfrentó el Gobierno para instalar su agenda en esta materia.
El diagnóstico se conoció pocos días después del primer ajuste ministerial de la administración, que implicó cambios en áreas consideradas estratégicas. A partir de esa reestructuración, el Ejecutivo definió una nueva hoja de ruta orientada a fortalecer la comunicación gubernamental, ampliar los temas presentes en la agenda pública y aumentar el despliegue territorial de los ministros.
Como parte de esta estrategia, la Secretaría de Comunicaciones implementó un sistema de monitoreo para evaluar semanalmente la presencia pública de los ministros. El mecanismo considera variables como participación en actividades, apariciones en medios de comunicación, presencia digital e impacto en redes sociales, con el objetivo de mejorar la efectividad de los mensajes del Gobierno.
La coordinación comunicacional quedó bajo la conducción del ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien asumió un rol central tras los cambios de gabinete. Entre sus tareas figura reforzar la coherencia de las vocerías, evitar contradicciones entre autoridades y aumentar la presencia de ministros en regiones y actividades ciudadanas.
En paralelo, el Presidente ha intensificado las reuniones de seguimiento con distintas carteras y ha insistido en la necesidad de exhibir resultados concretos en áreas prioritarias. Seguridad, gestión pública y cercanía con la ciudadanía aparecen como los principales ejes de una estrategia diseñada para revertir el desgaste inicial y fortalecer la percepción de la gestión gubernamental.
Pese a las dificultades detectadas, el análisis interno concluyó que la oposición aún no ha logrado capitalizar políticamente el complejo inicio de mandato, lo que mantiene abiertas las posibilidades del Ejecutivo para recuperar respaldo ciudadano durante los próximos meses. (NP-ChatGPT-La Tercera)
