La Contraloría Regional Metropolitana detectó una serie de deficiencias sanitarias, problemas en el control de la salud de los menores y retrasos en la denuncia de hechos que podrían constituir delitos en la Casa Nacional del Niño, residencia dependiente del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
La fiscalización examinó el funcionamiento operativo, técnico y administrativo del recinto, que al cierre de 2025 atendía a 116 niños, niñas y adolescentes vulnerados en sus derechos. La mayoría correspondía a menores de ocho años.
En materia de salud, el organismo fiscalizador encontró inconsistencias, omisiones y antecedentes desactualizados al comparar los registros de la residencia con la información incorporada al Sistema Integrado de Información. Las diferencias involucraban condiciones permanentes de salud, hospitalizaciones, consultas con especialistas y controles médicos.
Contraloría estableció además que la residencia no utilizaba adecuadamente los registros institucionales obligatorios para controlar las atenciones médicas y la administración de medicamentos. En su reemplazo se mantenían anotaciones manuales y otros documentos internos sin estandarización, dificultando la trazabilidad de los tratamientos.
También se encontraron debilidades en el registro de las salidas de los menores hacia centros asistenciales. La documentación disponible no permitía reconstruir completamente los traslados, atenciones y posteriores regresos a la residencia.
La auditoría identificó asimismo problemas en el manejo clínico, incluyendo deficiencias en el almacenamiento y conservación de medicamentos e insumos, además de falencias en los inventarios y en el control de las existencias.
Otro de los hallazgos se relacionó con retrasos en la denuncia de situaciones que eventualmente podrían constituir delitos contra menores bajo protección de la residencia. La legislación establece que estos antecedentes deben comunicarse inmediatamente o dentro de un máximo de 24 horas desde que se toma conocimiento de ellos, pero Contraloría verificó diversos casos en que ese plazo no fue respetado.
La fiscalización también reveló condiciones sanitarias deficientes en la Unidad Central de Producción de Alimentos y en la bodega. Entre las irregularidades se constató presencia de insectos, mallas mosqueteras deterioradas y sucias, problemas de mantención en equipamiento de cocina y deficiencias de ventilación en cámaras de frío.
En las áreas de almacenamiento se encontraron productos directamente sobre el piso, exceso de mercadería, ocupación de sectores destinados al tránsito y alimentos ubicados demasiado cerca de paredes y techos, dificultando su ventilación, limpieza, inspección y rotación.
Frente a estos antecedentes, Contraloría ordenó a la Dirección Nacional del Servicio de Protección informar, dentro de un plazo de 15 días, sobre el inicio de un sumario destinado a determinar eventuales responsabilidades administrativas. (NP-ChatGPT-La Tercera-C13)
