La tasa de desempleo en Chile alcanzó un 9,1% durante el trimestre móvil febrero-abril de 2026, registrando un aumento de 0,3 puntos porcentuales en comparación con igual período del año anterior y alcanzando su nivel más alto desde el trimestre abril-junio de 2021.

El incremento se explicó principalmente porque la fuerza de trabajo creció un 1,0% en doce meses, superando el avance de 0,7% registrado por las personas ocupadas. En paralelo, la cantidad de desocupados aumentó 4,1%, impulsada tanto por quienes perdieron su empleo como por quienes ingresaron por primera vez a la búsqueda laboral.

Mientras la tasa de participación laboral se ubicó en 62,3%, con un leve aumento de 0,1 puntos porcentuales, la tasa de ocupación permaneció estable en 56,7%.

Sin embargo, el deterioro fue más marcado entre las mujeres. La tasa de desempleo femenina escaló hasta 10,5%, lo que representa un incremento de 0,8 puntos porcentuales en doce meses. El resultado estuvo asociado a un crecimiento de 2,1% de la fuerza laboral femenina, superior al aumento de 1,3% observado en la ocupación.

La economista de Clapes-UC, Carmen Cifuentes, explicó que el alza del desempleo femenino responde principalmente a una insuficiente capacidad del mercado laboral para absorber el creciente número de mujeres que se incorporan o permanecen activamente buscando trabajo.

Según el análisis de la especialista, las mujeres desocupadas aumentaron 10,1% durante el último año, impulsadas tanto por quienes quedaron cesantes como por aquellas que ingresaron por primera vez al mercado laboral. Al mismo tiempo, la participación femenina alcanzó 53,4%, mientras que la tasa de ocupación llegó a 47,8%, ambas con incrementos respecto del año anterior.

Cifuentes destacó que el fenómeno no se debe principalmente a una destrucción masiva de empleos, sino a que la generación de nuevos puestos de trabajo no ha sido suficiente para absorber el fuerte aumento de la participación laboral femenina.

De acuerdo con las cifras analizadas, durante los últimos doce meses se crearon cerca de 61 mil empleos para mujeres, mientras que la fuerza laboral femenina aumentó en aproximadamente 94 mil personas. Como consecuencia, el número de mujeres desocupadas se incrementó en torno a 43 mil.

Las mayores dificultades se observaron entre las mujeres jóvenes de entre 15 y 24 años. En este segmento, la tasa de desempleo alcanzó un 28%, registrando un aumento de 2,2 puntos porcentuales en un año y llegando a su nivel más elevado desde mediados de 2020.

No obstante, el mayor aporte al incremento total de mujeres desempleadas provino del grupo de entre 35 y 49 años. En este tramo etario, la fuerza laboral creció en cerca de 53 mil personas, mientras que la ocupación aumentó en alrededor de 40 mil, generando un incremento superior a 14 mil mujeres desocupadas.

Respecto de los sectores económicos, más de la mitad del empleo femenino se concentra en comercio, enseñanza, salud y asistencia social e industria manufacturera. Estas actividades registraron creación de puestos de trabajo durante el último año y contribuyeron al crecimiento de la ocupación femenina.

En contraste, sectores como administración pública y defensa, junto con actividades financieras y de seguros, registraron importantes retrocesos. Ambas áreas experimentaron una reducción cercana a 23 mil empleos respecto del mismo período del año anterior, contribuyendo al deterioro observado en el mercado laboral femenino.

Los datos reflejan que, pese a una mayor incorporación de mujeres al mundo laboral, la economía aún enfrenta dificultades para generar suficientes oportunidades de empleo que permitan absorber ese crecimiento y reducir las tasas de desocupación. (NP-ChatGPT-LaTercera)