Estados Unidos y sus aliados interceptaron este jueves varios drones que sobrevolaban Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí, en un nuevo episodio de la escalada militar que enfrenta a Washington y Teherán. La zona, donde se ubican fuerzas estadounidenses y empresas petroleras internacionales, ha sido uno de los principales objetivos de ataques con drones durante el conflicto.
En paralelo, Kuwait informó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron drones lanzados desde Irán, mientras que Baréin activó sus sirenas antiaéreas y llamó a la población a resguardarse ante la amenaza. Ambos países albergan instalaciones militares vinculadas a Estados Unidos y forman parte del creciente escenario regional afectado por las hostilidades.
La nueva escalada ocurre tras recientes bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní y la reanudación del bloqueo naval contra puertos de la República Islámica. En respuesta, Teherán intensificó sus ataques contra objetivos vinculados a Estados Unidos en Medio Oriente, profundizando un conflicto que ha debilitado los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una tregua duradera.
Irán reafirmó además el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas, señalando que la medida se mantendrá mientras continúen las operaciones militares estadounidenses. La decisión mantiene en alerta a los mercados energéticos y aumenta la preocupación por un eventual impacto en el comercio internacional.
Los enfrentamientos se reanudaron semanas después de un acuerdo preliminar que buscaba reducir las tensiones entre ambos países. Sin embargo, la sucesión de ataques y represalias ha vuelto a elevar el riesgo de una expansión del conflicto en Medio Oriente, involucrando a varios países del Golfo Pérsico.
