La discusión sobre cómo definir políticamente al Gobierno del Presidente José Antonio Kast volvió a instalarse en la oposición luego de que el exministro del Interior, Luis Cordero, rechazara calificar a la actual administración como un gobierno de “ultraderecha”, postura que coincide con la expresada anteriormente por el exembajador Juan Gabriel Valdés. Sus declaraciones contrastan con las opiniones de otros dirigentes del oficialismo y la centroizquierda que han utilizado ese concepto para referirse al Ejecutivo.

En una entrevista, Cordero sostuvo que no observa señales de un deterioro de las instituciones democráticas atribuibles al Gobierno y planteó que el actual escenario político responde a la consolidación electoral del gremialismo, más que a la instalación de un proyecto de extrema derecha. A su juicio, esa interpretación permite comprender de mejor manera el momento político que atraviesa el país.

La posición del exministro coincide con la expresada previamente por el exembajador Juan Gabriel Valdés, quien había señalado que no considera al Presidente Kast parte del grupo de líderes latinoamericanos identificados con los sectores más radicales de la derecha. En la misma línea, el exconvencional Patricio Fernández también había manifestado que, hasta ahora, no existen antecedentes que permitan afirmar que el Gobierno haya vulnerado el funcionamiento de la democracia chilena.

Las declaraciones difieren de las formuladas recientemente por la exministra secretaria general de Gobierno, Camila Vallejo, quien sostuvo que el Ejecutivo forma parte de una corriente de ultraderecha con presencia internacional. En esa misma línea, la exabanderada presidencial del Partido Comunista, Jeannette Jara, calificó a la administración como un gobierno de ultraderecha y cuestionó el enfoque ideológico de sus políticas.

El debate también ha evidenciado distintas posiciones al interior de la izquierda y la centroizquierda. En el Frente Amplio, si bien documentos partidarios advierten sobre el avance de la ultraderecha como fenómeno político, la colectividad ha evitado atribuir directamente esa definición al Gobierno. Sin embargo, su dirigencia ha señalado que uno de los desafíos del sector es construir una alternativa política capaz de enfrentar ese escenario mediante propuestas programáticas.

En el Partido Socialista, en tanto, diversas autoridades han utilizado el concepto para referirse al Ejecutivo. La presidenta de la colectividad, Paulina Vodanovic, así como los parlamentarios Daniel Manouchehri y Daniela Cicardini, han sostenido que el Gobierno impulsa una agenda de carácter ideológico que, a su juicio, se enmarca dentro de la ultraderecha. Una postura similar ha sido expresada por dirigentes del Partido por la Democracia y de la Democracia Cristiana, quienes han planteado la necesidad de fortalecer la coordinación opositora frente a la actual administración.

Las distintas interpretaciones reflejan las diferencias estratégicas y conceptuales existentes al interior de la oposición respecto de cómo enfrentar políticamente al Gobierno, en un contexto marcado por el debate sobre el rol de las fuerzas políticas y la configuración del escenario electoral y parlamentario de los próximos años. (NP-ChatGPT-Emol)