No escribo esta columna como integrante de AthenaLab o concejal por Las Condes. Tampoco lo hago como militante de RN. Lo hago simplemente como un oficial en retiro de las Fuerzas Armadas que ve con profunda preocupación cómo avanza el tiempo sin que existan soluciones al tema de los indultos y de las conmutaciones de penas. Mientras tanto, los viejos soldados y policías se siguen muriendo en Punta Peuco y Colina 1, más otros penales, y no veo señales de cristiana misericordia respecto de ello a pesar de ser este un gobierno con una clara identificación Cristiana Católica Romana. Uno por el cual votó varios o casi todos de los que van a leer esta columna.
También estoy preocupado porque recientemente nuestro querido cardenal Chomali se confundió en algunas entrevistas. Al parecer después de sus equivocaciones decidió optar por el silencio de los religiosos de claustro, más me hubiera gustado que indicara «me equivoqué» y pidiera perdón, algo que no sólo se predica, sino también se práctica. Aspecto en que la máxima autoridad Católica debería liderar con el ejemplo. Independiente de todo ello, al cardenal Chomali igual lo queremos y goza de nuestra simpatía.
Dejando de lado el desafortunado lapsus del cardenal, cuesta entender por qué algo tan simple como conmutaciones de penas cuesta tanto sacar adelante. Reconozco que se podría estar dando un mejor trato al interior de los penales ocupados por los militares y policías del 73, pero entendiendo que son todos viejos, y que por ningún lado se les puede considerar un peligro a la sociedad, no veo problemas para que terminen sus días en sus casas junto a sus familias, al cuidado de ellas, cuidados que es difícil se les dé en los penales.
Hablo de dar prioridad a la conmutación de penas por sobre la búsqueda de indultos ya que eso implica meterse en el fondo de un tema que genera profundas discusiones que después de más de 50 años aún no somos capaces de resolver. Por un lado, tenemos a quienes dicen buscar justicia, pero que tiene más cara de venganza, y, por otro lado, a los que están presos o en procesos judiciales aún abiertos bajo el sistema judicial antiguo. A los primeros les da lo mismo que mueran en la cárcel, mientras que la gran mayoría de los segundos están pagando los platos rotos simplemente por haber sido oficiales, suboficiales, soldados, marinos, aviadores y policías en la época del 73. Claro que los puede haber quienes efectivamente merecen estar presos, pero eso sólo aplica a unos pocos. El pedirles arrepentimiento como condición para los indultos es no entender que sus procesos fueron poco prolijos por decir lo menos o que no es a ellos a quienes hay que pedirles que lo hagan. Ya Cheyre en habló en el 2004 como CJE y eso se suponía era el punto final.
En las campañas políticas más recientes los candidatos más afines a la derecha han prometido acción respecto del tema, pero como que les cuesta avanzar. No sé si es por miedo a la izquierda o por otras prioridades. El resultado actual es que después de más de seis meses no hay avances. Así como van las cosas veo una fuerte desafectación en el mundo militar retirado con el actual gobierno por falta de cumplimiento de promesas de campaña. Se sienten igual de traicionados que lo sintieron en su minuto con los gobiernos de Sebastián Piñera y lo único que se está logrando es enviarlos directo a las manos de políticos que ellos sienten que aún los valoran, o bien a la creación de un movimiento militar independiente que cuide de sus intereses, ya que después de la falta de acción actual perdieron la inocencia en esta materia.
También se echa de menos acciones más claras por parte del ministerio de Justicia y Derechos Humanos relativas a los que están presos por defendernos a fines del 2019 frente al mal llamado “Estallido Social”. Para ellos aplica el indulto y nada más. Robledo y otros soldados y policías aún esperan que se les aplique la justicia que para ellos ha sido esquiva, una en donde se les ha desconocido su condición militar-policial.
Hay que gobernar y actuar por principios más que basados en cálculos políticos por muy justificados que sean. El concepto de la derecha cobarde puede tener aplicación más amplia que la comúnmente aceptada. (El Líbero)
Richard Kouyoumdjian
