Los ministros de Exteriores del G7 se reúnen este jueves y viernes en la Abadía de Vaux-de-Cernay, bajo la presidencia francesa, para abordar una agenda marcada por la volatilidad global. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, confirmó su asistencia para el viernes, día en que se tratarán los dos conflictos más críticos: la guerra en Ucrania y la reciente escalada bélica en Irán, que cumple cuatro semanas de ofensivas por parte de fuerzas estadounidenses e israelíes.
La sesión dedicada a Medio Oriente no solo evaluará la seguridad de las rutas comerciales y el posible despliegue de 2,000 paracaidistas estadounidenses, sino también la lucha contra el tráfico de captagon. Por otro lado, la mesa sobre Ucrania contará con el canciller Andrí Sibiga para coordinar el apoyo energético y de defensa, incluyendo un proyecto urgente para restaurar el sarcófago de Chernóbil, dañado el año pasado.
Además de los miembros permanentes, Francia ha extendido la invitación a potencias regionales como Brasil, India, Arabia Saudita y Corea del Sur. El encuentro también servirá para debatir la reforma de la gobernanza global y la crisis humanitaria en naciones como Haití, Venezuela y Cuba, buscando soluciones ante conflictos que, en palabras de la diplomacia francesa, ya no se suceden de forma aislada, sino que se acumulan peligrosamente. (NP-Gemini-Emol-Agencias)
