El ministro Secretario General de la Presidencia, José García Ruminot, enfrenta uno de los períodos más complejos desde el inicio del Gobierno, luego de que sectores del oficialismo lo responsabilizaran por el retraso en la aprobación de uno de los artículos pendientes de la megarreforma sobre compensación a los municipios. La postergación de la votación en el Senado abrió cuestionamientos sobre la conducción política de la Secretaría General de la Presidencia y su capacidad para asegurar los respaldos legislativos necesarios.

Las críticas también apuntan al rol que desempeña dentro del comité político, donde algunos sectores consideran que su influencia es menor frente a la del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y del ministro del Interior, Claudio Alvarado. A ello se suman observaciones por la presentación de proyectos que posteriormente han debido ser corregidos, situación que ha motivado una revisión del funcionamiento de la División Jurídica de la cartera.

Pese a los cuestionamientos, en la Segpres destacan que durante los primeros meses de la administración se han aprobado 23 de los 33 proyectos de ley ingresados por el Ejecutivo. Además, diversos parlamentarios valoran el estilo dialogante de García Ruminot y su capacidad para generar acuerdos con sectores políticos donde el oficialismo enfrenta mayores dificultades para construir mayorías.

Durante la tramitación de la megarreforma, el ministro participó en distintas negociaciones junto a Claudio Alvarado para introducir ajustes al proyecto y facilitar acuerdos con fuerzas políticas de oposición. Entre ellas, destacó el entendimiento alcanzado con el Partido de la Gente para respaldar parte de la iniciativa, así como su intervención en otras discusiones relevantes impulsadas por el Ejecutivo.

El episodio que generó mayor controversia ocurrió tras la aprobación de la iniciativa en la Cámara de Diputados, cuando el Gobierno no consiguió reunir los votos necesarios para despachar el último artículo pendiente en el Senado. La ausencia de algunos parlamentarios oficialistas y las diferencias planteadas por senadores de oposición impidieron alcanzar el quórum requerido, obligando a postergar la votación.

Mientras dirigentes de la UDI calificaron el retraso como un error político, desde Renovación Nacional y el Partido Republicano defendieron la gestión de García Ruminot y descartaron que la responsabilidad recaiga exclusivamente en el titular de la Segpres. En el oficialismo, sin embargo, reconocen que la intensa tramitación de la principal reforma del Gobierno ha generado tensiones internas y dejado diferencias entre los equipos políticos y económicos del Ejecutivo. (NP-ChatGPT-La Tercera-Nelly Yáñez)