La Moneda se prepara para una semana compleja en el Congreso, con 88 urgencias legislativas vigentes y varias de sus principales iniciativas de seguridad todavía sin acuerdos suficientes para avanzar.
Con el regreso de los parlamentarios a Valparaíso a partir del lunes, el Gobierno de José Antonio Kast deberá ordenar sus prioridades y decidir hasta qué punto está dispuesto a flexibilizar sus posiciones para destrabar proyectos considerados centrales dentro de su agenda contra el crimen.
De acuerdo con antecedentes de la Secretaría General de la Presidencia, 56 de las urgencias corresponden a proyectos que se tramitan en el Senado y otras 32 a iniciativas radicadas en la Cámara de Diputados.
La acumulación de proyectos genera un escenario de alta presión para el Ejecutivo, que ha mostrado una intensa actividad legislativa, pero enfrenta limitaciones en la capacidad del Congreso para procesar simultáneamente todas las iniciativas.
El principal foco de dificultad está en la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), donde varios proyectos estructurales continúan pendientes de acuerdos entre ambas cámaras.
Entre ellos se encuentran la regulación de las Reglas del Uso de la Fuerza para las Fuerzas Armadas y policiales, la habilitación de las Fuerzas Armadas para proteger infraestructura crítica y el proyecto que busca ampliar el plazo de flagrancia y entregar mayores atribuciones y autonomía a las policías.
Las tres iniciativas permanecen a la espera de definiciones en comisión mixta, instancia que se ha convertido en uno de los principales puntos de negociación para el Ejecutivo.
A ello se suma la reforma constitucional de seguridad pública, ingresada al Senado el 17 de agosto y que contempla, entre otras materias, un nuevo estado de excepción, un registro de organizaciones criminales y nuevas inhabilidades.
La propuesta ha recibido cuestionamientos tanto desde la oposición como desde sectores oficialistas, aunque hasta ahora el Gobierno se ha resistido a retirarla.
En segundo trámite constitucional avanzan además la denominada Ley Antiencapuchados, la Ley Corta de Seguridad Municipal y la reforma a la responsabilidad penal adolescente.
También continúan en discusión iniciativas relacionadas con estados de excepción y control de identidad, legítima defensa privilegiada para policías de franco y juicios en ausencia.
En la Cámara de Diputados, en tanto, figura entre las propuestas sensibles para el Ejecutivo el proyecto que busca ampliar a 180 días el plazo de detención de migrantes.
El escenario obliga a La Moneda a reforzar su capacidad de negociación, debido a que buena parte de las herramientas legislativas que busca implementar depende de acuerdos que todavía no están consolidados.
EL DESAFÍO DE MOSTRAR PRODUCTIVIDAD
El atasco de algunos proyectos convive con el objetivo político del Gobierno de exhibir una mayor productividad legislativa respecto de la administración anterior.
Según cifras de la Segpres al 25 de agosto, correspondiente a la semana 23 de Gobierno, la administración de Kast había ingresado 42 mensajes presidenciales, frente a los 25 presentados por el gobierno de Gabriel Boric durante el mismo período.
En materia de leyes despachadas, el Ejecutivo contabiliza 13 iniciativas propias convertidas en ley, mientras la administración anterior registraba 11 a igual fecha.
Si se incorporan mociones y proyectos heredados que fueron impulsados por el actual Gobierno, el total de iniciativas despachadas a ley asciende a 42.
El Ejecutivo también ha presentado 38 indicaciones a distintos proyectos en tramitación.
Entre las leyes de iniciativa propia ya aprobadas figuran la megarreforma para la reconstrucción nacional y el desarrollo económico, la autorización de mayor endeudamiento del Gobierno Central para 2026, la ley de protección tarifaria eléctrica, el reajuste del ingreso mínimo mensual, modificaciones a la Ley de Seguridad Privada y medidas transitorias para contener el precio del kerosene doméstico.
Pese a esas cifras, el principal desafío para las próximas semanas será transformar la alta actividad legislativa en proyectos efectivamente aprobados.
Con el retorno del Congreso, el debate ya no estará centrado solo en cuántas iniciativas ha ingresado La Moneda, sino también en cuáles priorizará, cuánto estará dispuesta a ceder y qué acuerdos podrá construir para evitar que su agenda de seguridad quede paralizada. (NP-ChatGPT-Bio Bio)
