La ausencia de una victoria militar rápida y decisiva en las operaciones militares de EU. en contra de Irán, ha provocado una caída drástica en el apoyo doméstico al conflicto, una creciente desaprobación de la política exterior de Trump y una marcada ansiedad económica.
Estos factores intensifican la presión de la administración Trump para entregar acciones que reduzcan la tensión económica del pueblo estadounidense, de cara a las elecciones intermedias en noviembre, y aumentan la posibilidad de una intervención militar en Cuba. Si bien, esta acción no traería un beneficio directo a la economía estadounidense, entregaría una victoria política simbólica, sobre todo para el lobby cubanoamericano en el Congreso, el segundo más fuerte en EU después del lobby proisraelí.
Las fuerzas armadas cubanas han mantenido el escenario de una invasión militar de EU como la pieza central de su doctrina. A pesar de que la amenaza disminuyó con el final de la Guerra Fría, se mantuvo latente como herramienta de control interno.
Durante la Guerra Fría, las fuerzas armadas cubanas estuvieron involucradas en múltiples conflictos y guerras de independencia, principalmente en África. Fidel Castro justificaba sus expediciones bajo el argumento de que Cuba tenía una gran deuda con África, debido a la historia de esclavitud con el continente.
Desde 1963 las fuerzas militares cubanas participaron de manera directa en apoyo a Argelia contra Marruecos, Guinea Bissau en su independencia de Portugal, Siria contra Israel, Angola contra Sudáfrica, Etiopía contra Somalia. En Nicaragua, entrenaron y ayudaron con información y armas a los Sandinistas.
Esta internacionalización servía para darle experiencia en combate a las fuerzas cubanas y apoyaba directamente a la Unión Soviética (URSS). Entre 1960 y 1990, Cuba recibió de la URSS una gran cantidad de equipo militar, incluyendo más de 2,400 tanques, 1,000 piezas de artillería, 400 aviones de combate, 160 helicópteros, 10 embarcaciones y tres submarinos. Junto a estos 9,500 misiles, incluyendo 4,500 antiaéreos, 2,000 de los cuales –los más recientes– fueron entregados en los ochenta. La URSS subsidió el equipamiento para crear una amenaza convencional que forzara a EU a distraer sus fuerzas y atención en el flanco sureste continental, lejos de Europa.
Igualmente, los servicios de inteligencia cubanos eran reconocidos entre los mejores del mundo, especialmente por sus capacidades de inteligencia humana, al grado de haber penetrado el gobierno de EU.
Hacia finales de los 80, las fuerzas armadas cubanas eran las más capaces, mejor equipadas, entrenadas, disciplinadas y con más experiencia en América Latina. Sin embargo, tras el fin de la Guerra Fría hace 35 años y el final del subsidio soviético, las fuerzas armadas cubanas han sido significativamente reducidas, tanto en tamaño como en capacidades.
En la actualidad, se estima que cuentan con 50 mil efectivos apoyados por una reserva teorética de hasta 900 mil, aunque la mayoría carecen de la experiencia de antaño. Su equipo militar ha sido almacenado, modificado o canibalizado para mantener números mínimos en servicio. Se cree, por ejemplo, que quedan menos de 50 tanques y 12 aviones de combate operativos.
Cuba reviste una importancia geoestratégica significativa para México. Sus lazos tanto con la izquierda mexicana, como con el pueblo de México han sido históricos y, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, la relación se mantiene como una prioridad diplomática y humanitaria a pesar de la fuerte presión ejercida por EU lo que convierte a Cuba en un punto central de tensión en las relaciones entre México y EU. (El Heraldo de México)
Íñigo Guevara Moyano
