El Gobierno de Cuba manifestó este viernes su rechazo “categórico” a cualquier intento de Estados Unidos por imponer cambios en su estructura política, tras las recientes declaraciones del presidente Donald Trump. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossio, enfatizó que ni el sistema vigente ni los cargos de sus funcionarios están sujetos a negociación con Washington, defendiendo el derecho de la isla a la soberanía y la autodeterminación.

Pese a la tensión, La Habana dejó abierta la posibilidad de alcanzar acuerdos en áreas de interés mutuo, como la seguridad regional y la lucha contra el narcotráfico, citando experiencias previas de cooperación. No obstante, el representante cubano lamentó la “agresividad” de la política estadounidense, la cual calificó de “despiadada” por los daños económicos y sociales que genera en la vida cotidiana de la población tras casi siete décadas de hostilidades.

La respuesta cubana surge luego de que Donald Trump afirmara que tendría “el honor” de intervenir en la isla, a la que describió como una “nación fallida”. Estas declaraciones se producen en un contexto crítico para Cuba, que recientemente enfrentó un apagón total en su red eléctrica, situación que las autoridades locales atribuyen al bloqueo energético y a las amenazas de aranceles impuestas por la Casa Blanca contra países que suministren petróleo a la nación caribeña. (NP-Gemini-La Tercera-Agencias)