Las amenazas de tiroteos y ataques en establecimientos educacionales han aumentado de forma sostenida en Chile, generando preocupación en autoridades y comunidades escolares. Mensajes difundidos en redes sociales y escritos en instalaciones de colegios han alertado sobre posibles hechos de violencia, especialmente tras el ataque ocurrido en Calama.
El fenómeno se ha extendido a diversas regiones del país, donde diariamente se reportan advertencias a través de plataformas digitales —como páginas de “confesiones”— y rayados en baños o muros de los establecimientos. Esta reiteración ha llevado a las autoridades a analizar si existe un patrón común detrás de estos mensajes.
El delegado presidencial de La Araucanía, Francisco Ljubetic, señaló que no se puede descartar una eventual coordinación en estas amenazas, apuntando a similitudes detectadas en al menos siete u ocho regiones del país. Según explicó, se están revisando antecedentes para determinar posibles nexos entre los distintos casos.
En paralelo, diversas fiscalías regionales han optado por agrupar las denuncias en investigaciones unificadas, con el objetivo de establecer una línea común y acelerar resultados. Entre ellas se encuentran las fiscalías de Coquimbo, Copiapó, Los Ríos y la Metropolitana Occidente, que han concentrado los casos bajo equipos especializados.
Las denuncias están siendo canalizadas por la Policía de Investigaciones de Chile y Carabineros de Chile, instituciones que han reportado un incremento significativo de estos episodios y trabajan en identificar patrones que permitan esclarecer su origen.
El escenario ha encendido las alertas en el sistema educativo, mientras las autoridades refuerzan medidas de prevención y llaman a tratar cada amenaza como un hecho real hasta que se demuestre lo contrario. (NP-ChatGPT-Emol)
