La prolongada ausencia del presidente de Camerún, Paul Biya, ha generado creciente incertidumbre política tanto en el país africano como entre observadores internacionales. El mandatario, de 93 años y considerado el jefe de Estado en ejercicio de mayor edad del mundo, permanece fuera del país desde hace 54 días, luego de viajar a Europa junto a su esposa, Chantal Biya, para lo que el Gobierno describió como una breve visita privada.

Biya, quien gobierna Camerún desde 1982 tras desempeñarse previamente como primer ministro, ha permanecido largos períodos fuera del país en los últimos años. Habitualmente reside en un hotel de Ginebra, Suiza, ciudad que ha visitado en reiteradas ocasiones, algunas de ellas vinculadas a tratamientos médicos, aunque en esta oportunidad las autoridades descartaron que se encuentre hospitalizado.

El ministro de Comunicación, René Emmanuel Sadi, aseguró que el mandatario goza de buena salud y que continúa ejerciendo sus funciones desde Ginebra. La autoridad calificó como falsas las versiones que apuntan a un eventual deterioro de su estado físico y acusó intentos de desinformación para generar inestabilidad.

Otras autoridades han entregado explicaciones distintas sobre la ausencia presidencial. Mientras el ministro de Educación Superior, Jacques Fame Ndongo, afirmó que Biya continúa revisando los asuntos de Gobierno desde el extranjero, el ministro del Trabajo, Grégoire Owona, sostuvo que el jefe de Estado se encuentra haciendo uso de sus vacaciones anuales.

Pese a esas declaraciones, la falta de información oficial ha alimentado especulaciones en los medios locales y en redes sociales, donde reaparecieron comentarios sobre un mandatario que gobierna a distancia. Según diversos reportes, desde 2024 las autoridades restringieron la difusión de información relacionada con la salud del presidente.

La oposición ha cuestionado la falta de claridad respecto de la situación del mandatario. El vicepresidente del Movimiento del Renacimiento de Camerún, Mamadou Mota, afirmó que la prolongada ausencia ha generado un vacío institucional, mientras otras fuerzas opositoras solicitaron transparentar el estado de salud del jefe de Estado y aplicar los mecanismos constitucionales previstos en caso de una eventual incapacidad.

El debate coincide con una reciente reforma constitucional que restableció el cargo de vicepresidente, aunque el puesto aún no ha sido ocupado, dejando al país sin una autoridad designada para asumir funciones de manera inmediata si el presidente quedara impedido de ejercer el cargo.

De acuerdo con la Constitución camerunesa, mientras no exista un vicepresidente en funciones, el presidente del Senado debe asumir interinamente la jefatura del Estado en caso de fallecimiento o incapacidad permanente del mandatario, convocando posteriormente a nuevas elecciones presidenciales dentro de los plazos establecidos por la ley.

La última aparición pública ampliamente difundida de Paul Biya ocurrió el pasado 20 de mayo, durante las celebraciones del Día Nacional de Camerún en la capital, Yaundé. Desde entonces, su prolongada ausencia continúa alimentando las dudas sobre el futuro político del país.