La economía chilena cierra el 2025 con un sabor agridulce. Tras un inicio de año prometedor, el tercer trimestre reveló una desaceleración significativa, con un crecimiento anual de apenas 1,6%, lejos del 3,3% registrado durante el segundo periodo. El principal responsable de este freno es el sector minero, que experimentó una estrepitosa caída del 6,5% anual en el tercer trimestre, arrastrando consigo las cifras del Producto Interno Bruto (PIB).
A pesar de este escenario, el consumo privado y la inversión en maquinaria y equipos (que creció un impresionante 22,4%) han actuado como soportes para la demanda interna. Sin embargo, el mercado laboral y la gestión fiscal emergen como las principales alertas para la administración entrante, en un contexto de incertidumbre geopolítica y debilidad en sectores clave como la construcción.
EL FRENO DE LA MINERÍA Y EL OPTIMISMO DEL CONSUMIDOR
El deterioro minero, marcado por una menor producción física de cobre desde junio, ha contrastado con la resiliencia del PIB no minero, que creció un 2,6% en el tercer trimestre. Sectores como el comercio y los servicios continúan impulsando el dinamismo coyuntural, con el Imacec de octubre registrando un alza de 2,2%.
Un dato alentador es la mejora en las expectativas de los consumidores. El índice IPEC alcanzó en noviembre su nivel más alto desde 2019, ubicándose en terreno de optimismo (52,5 puntos). Este fenómeno se complementa con una inflación que se mantiene bajo control en 3,4% anual, lo que abre la puerta para que el Banco Central reduzca la Tasa de Política Monetaria (TPM) al 4,5% en su próxima reunión de diciembre.
MERCADO LABORAL: CUATRO FOCOS ROJOS
Pese a que la tasa de desempleo se situó en 8,4% en octubre, expertos advierten que esta cifra está maquillada por factores estacionales. Al analizar el trasfondo, surgen cuatro problemas estructurales que requieren acción inmediata:
Crisis en la Construcción: El sector aún adeuda 65 mil empleos respecto a los niveles prepandemia, siendo la única actividad que no logra recuperar ni su nivel de ocupación ni su dinamismo productivo.
Rezago en Mayores de 55 años: Se estima que cerca de 470 mil personas de este rango etario han quedado fuera del mercado laboral desde 2020.
Informalidad Obstinada: Con una tasa cercana al 26%, la informalidad golpea con fuerza a sectores de baja calificación, impulsada por los altos costos de formalización.
Costos Laborales al Alza: El aumento del salario mínimo y la reducción de la jornada laboral han elevado el Índice de Costos Laborales (ICL) un 3% real, dificultando la contratación.
PROYECCIONES Y RIESGOS PARA 2026
Para el cierre de 2025, se estima que el PIB crecerá un 2,4%, cifra que podría escalar levemente hasta el rango de 2,4%-2,6% en 2026. No obstante, el camino no está libre de obstáculos. A nivel interno, el déficit fiscal —peor a lo presupuestado— obligará a la próxima administración a realizar un ajuste del gasto sin frenar el crecimiento.
En el plano internacional, la tensión entre Estados Unidos y Venezuela, junto con el conflicto en Ucrania y la desaceleración de China, mantienen la incertidumbre sobre el precio de los commodities. Asimismo, la falta de mayorías claras en el próximo Congreso y el resultado de la segunda vuelta electoral asoman como factores que podrían determinar la velocidad de la recuperación de la inversión en el país. (NP-Gemini-CPC)