La Comisión de Evaluación Ambiental de la Región del Maule, compuesta por seremis y delegado presidencial, y luego de una evidente presión política que incluyó a un famoso actor extranjero y a parlamentarios, rechazó una línea de transmisión eléctrica internacional. En forma previa, la sesión de la Comisión había sido suspendida. Por su parte, el Servicio de Evaluación Ambiental Regional había recomendado su aprobación desde un punto de vista técnico, votando luego consecuentemente por su aprobación.

Como se ve, tenemos un sistema en que convive lo político con lo técnico, lo cual se agrava a nivel de comité de ministros, órgano al cual se le reconocen amplísimas facultades. Entendiendo que las decisiones políticas son relevantes, clarificar el ámbito político del técnico resulta esencial. Su confusión no permite entender los argumentos de fondo de un rechazo. De hecho, las mismas razones técnicas que da un personero político se diluyen bajo la presunción de que la decisión podría haber sido política. Y la dilución es aún mayor cuando quien toma la decisión es un órgano colegiado. ¿Quién asume la responsabilidad de la contradicción dentro del aparato estatal?

En este sentido y bajo estos supuestos, siempre quedará la duda: ¿qué primó, lo técnico o lo político? Vaya uno a saber. (El Mercurio Cartas)

Ricardo Irarrázabal Sánchez

Director Programa Derecho y Medio Ambiente PUC