El editorial (ayer) de “El Mercurio” sobre las definiciones del Congreso del Frente Amplio evidencia un interés en nuestra discusión que nos parece positivo. Sin embargo, sorprende que, antes incluso de conocerse las conclusiones finales, se apresure a atribuirles significados que no contienen.

En primer lugar, sostiene que declararnos un partido que tiene entre sus principios el socialismo nos pondría en tensión con el PS. Esa es una conclusión equivocada. Nuestra definición no busca ponernos como reemplazantes de quienes comparten una tradición histórica de lucha por la justicia social, sino reafirmar una identidad política que entiende que el capitalismo, especialmente en su fase neoliberal, tiende a concentrar poder económico, generar desigualdad, precarizar la vida de las mayorías y tensionar los límites ambientales.

Al mismo tiempo, nuestro Congreso reafirma la importancia de las alianzas políticas que hemos construido, porque reconocemos trayectorias distintas, pero complementarias, para enfrentar los desafíos de Chile. Resulta llamativo que intenten convertir una definición de principios compartida en una supuesta fractura política.

También se afirma que el Frente Amplio “no parece haber sacado demasiadas lecciones de su experiencia de gobierno”. Esa afirmación parte de una premisa discutible: que aprender significa necesariamente llegar a las conclusiones que otros consideran correctas. Nuestra experiencia de gobierno fortaleció la convicción de que transformar Chile exige combinar responsabilidad en la gestión con claridad respecto de los problemas estructurales que enfrenta el país. Gobernar nos permitió observar con mayor nitidez cómo la concentración del poder económico limita la deliberación democrática y condiciona las posibilidades de desarrollo. Aprender no significa renunciar a los principios, sino dotarlos de mayor experiencia, realismo y eficacia.

Finalmente, el editorial cuestiona que el Frente Amplio reconozca a las pequeñas y medianas empresas como parte de su base social. No existe contradicción en ello. Las pymes, al igual que las y los trabajadores, enfrentan un modelo económico donde unos pocos concentran una parte desproporcionada del mercado, del crédito, de la capacidad de negociación y de las oportunidades. Por eso creemos que una mayoría social amplia, compuesta por trabajadores, sectores medios y pequeños emprendedores, comparte el interés de construir una economía más dinámica, menos concentrada y más justa.

Si algo refleja nuestro Congreso es la voluntad de contribuir a la actualización de una tradición socialista y democrática para los desafíos del siglo XXI: aprender de la experiencia, profundizar nuestras convicciones y avanzar en un proyecto de desarrollo que combine crecimiento, democracia y justicia social para construir condiciones de prosperidad para las mayorías.

Andrés Couble Miñón

Secretario general Frente Amplio