El lanzamiento de la operación conjunta entre Estados Unidos e Israel provocó una inmediata fractura política en el Capitolio, donde las bancadas demócrata y republicana manifestaron posturas opuestas sobre la legitimidad del ataque. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, cuestionó la falta de transparencia de la administración de Donald Trump y exigió detalles críticos sobre la inmediatez de la amenaza iraní. Schumer advirtió que el pueblo estadounidense no desea involucrarse en otra guerra interminable en Oriente Medio y solicitó una sesión informativa clasificada para evaluar si el Ejecutivo ha sobrepasado sus facultades constitucionales.+1

En la Cámara de Representantes, el liderazgo demócrata encabezado por Hakeem Jeffries denunció que el presidente actuó sin la autorización legislativa necesaria para declarar la guerra, dejando a las tropas vulnerables a represalias. Los parlamentarios de oposición pusieron en duda la narrativa oficial, recordando que el propio mandatario había dado por neutralizado el programa nuclear iraní en junio de 2025. Ante este escenario, sectores progresistas y conservadores aislacionistas impulsan una resolución basada en la Ley de Poderes de Guerra para obligar al retiro de las fuerzas estadounidenses si no se cuenta con el respaldo explícito del Congreso.+1

Por el contrario, los republicanos cerraron filas en torno a la Casa Blanca, calificando la ofensiva como una acción decisiva y necesaria para frenar al principal patrocinador del terrorismo global. Senadores como Ted Cruz y Tom Cotton defendieron la misión como un acto de justicia y seguridad nacional, argumentando que el régimen de los ayatolás ha amenazado intereses estadounidenses durante décadas. Para el oficialismo, la degradación de la capacidad naval y misilística de Irán es la única vía para impedir permanentemente que Teherán desarrolle armas nucleares, asegurando que el país persa nunca ha estado en una posición de mayor debilidad que la actual. (NP-Gemini-La Tercera-Agencias)