La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel, denominada operación “Furia Épica”, ha sumido a Oriente Medio en una situación de volatilidad extrema tras confirmarse la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Los bombardeos, que el pasado sábado alcanzaron el corazón de Teherán, no solo terminaron con la vida del máximo jerarca tras 36 años en el poder, sino que también diezmaron a gran parte de la cúpula del régimen islámico, provocando una respuesta bélica inmediata de escala regional.

Desde Teherán, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Larijaní, y el presidente Masud Pezeshkian, han calificado la venganza como un “deber y derecho legítimo”. Las autoridades iraníes han amenazado con emplear una fuerza “nunca antes experimentada” contra sus adversarios. En las últimas horas, Irán ha cumplido parte de sus advertencias mediante la multiplicación de ataques de represalia que ya no solo apuntan a ciudades israelíes, sino también a los aliados árabes de Washington en el Golfo Pérsico.

El balance de las últimas jornadas de combate es devastador. El Pentágono confirmó este lunes el fallecimiento de tres militares estadounidenses en la zona de conflicto, mientras que las incursiones aéreas y ataques con proyectiles contra centros urbanos en Israel han dejado al menos 11 civiles muertos. Pese a que las fuerzas de inteligencia de Occidente aseguran haber propinado golpes críticos a la infraestructura iraní, la capacidad de resiliencia del régimen y sus aliados paramilitares mantiene en alerta máxima a las cancillerías de todo el mundo.

Expertos internacionales advierten que el conflicto está desbordando las fronteras de la República Islámica, amenazando con transformarse en una guerra abierta de proporciones impredecibles. Mientras Estados Unidos e Israel reivindican “victorias estratégicas” tras los bombardeos a blancos específicos, la expansión de las hostilidades hacia otros países del Golfo sugiere que el escenario de control se ha disipado, dejando a la región en una espiral de violencia cuya duración y desenlace resultan inciertos.

TRUMP SE ABRE AL DIÁLOGO

En una jornada marcada por la intensificación de los combates tras la muerte del ayatolá Alí Jamenei, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó este domingo su disposición a entablar conversaciones con el liderazgo iraní. En declaraciones a la revista The Atlantic, el mandatario afirmó que los nuevos líderes de Teherán “quieren hablar”, asegurando que ha accedido al encuentro pese a sostener que la ofensiva militar en curso podría concluir en un periodo de cuatro semanas o menos.

Mientras el Pentágono reportaba las primeras tres bajas de soldados estadounidenses en combate, la fuerza aérea israelí retomaba los bombardeos sobre “el corazón de Teherán”, impactando centros de mando y sedes gubernamentales. En respuesta, Irán ejecutó ataques de represalia contra Israel y diversos países del Golfo Pérsico, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar, elevando la cifra de víctimas fatales civiles y militares en toda la región.

INESTABILIDAD POLÍTICA

Tras la desaparición de Jamenei, un comité interino liderado por el presidente Masud Pezeshkian ha asumido la dirección del país. No obstante, la vulnerabilidad del régimen es crítica; informes de inteligencia sugieren que gran parte de la cúpula militar —incluyendo al ministro de Defensa y al jefe del Estado Mayor— ha sido eliminada. En el ámbito civil, la tragedia se profundizó tras el bombardeo de una escuela primaria femenina en el sur de Irán, donde se reporta el fallecimiento de al menos 115 niñas.

CIERRE DEL ESTRECHO DE ORMUZ

En el plano económico y logístico, Teherán anunció el cierre total de la navegación por el Estrecho de Ormuz, la ruta petrolera más importante del mundo. Esta medida ha paralizado el transporte de crudo y gas natural licuado, dejando a decenas de embarcaciones varadas en el Golfo de Omán bajo advertencias de la Guardia Revolucionaria.

  • Bajas confirmadas: 3 militares de EE.UU. y al menos 13 civiles en países aliados.
  • Capacidad bélica: Expertos estiman que Irán posee reserva de misiles para mantener el fuego por pocos días más.
  • Sucesión: El régimen busca elegir un nuevo Líder Supremo en un plazo de 48 horas para proyectar estabilidad.

(NP-Gemini-Emol)