La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) defendió el carácter preventivo de la movilización realizada el jueves en Santiago contra eventuales recortes en el Presupuesto de Educación para 2027, en medio de cuestionamientos por haber convocado a la protesta antes de conocer el contenido oficial del proyecto. La controversia también se extendió a los hechos de violencia registrados durante la jornada, especialmente las agresiones contra estudiantes de la Pontificia Universidad Católica, que motivaron críticas del delegado presidencial metropolitano, Germán Codina, a los organizadores de la marcha.

La convocatoria al paro nacional fue difundida por la Confech el pasado 9 de septiembre, bajo la consigna “Ni un peso menos para la educación”, cuando todavía no se había presentado el proyecto de Ley de Presupuestos 2027 al Congreso Nacional.

En su publicación, la organización llamó a estudiantes y agrupaciones sociales a movilizarse el 1 de octubre, en el contexto de la discusión presupuestaria, para manifestar su rechazo a posibles disminuciones de recursos destinados al sistema educacional.

La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) y vocera de la Confech, Laura Mlynarz, explicó en una entrevista con 24 Horas que la convocatoria se realizó anticipadamente porque las organizaciones estudiantiles preveían ajustes presupuestarios que, a su juicio, afectarían distintos niveles de la educación pública.

La dirigente sostuvo que la movilización reunió a diversos sectores de la ciudadanía preocupados por las consecuencias de las medidas fiscales del Ejecutivo y señaló que el ingreso del proyecto al Congreso confirmó la necesidad de revisar sus efectos.

“Nosotros también ya veníamos llamando una paralización nacional porque preveíamos los recortes que este gobierno iba a plantear dentro de la Ley de Presupuestos”, afirmó.

Mlynarz agregó que, después de la presentación de la iniciativa, comenzaron a conocerse antecedentes sobre las asignaciones destinadas a distintas instituciones y programas educacionales.

Según la representante estudiantil, documentos difundidos por la prensa indicarían disminuciones de recursos en diferentes etapas de la trayectoria educativa, con posibles consecuencias sobre las condiciones de estudio, los servicios de apoyo y los gastos que enfrentan las familias.

Entre los antecedentes mencionados, sostuvo que las universidades estatales enfrentarían una reducción de 8,7% en sus aportes basales, situación que, según advirtió, podría afectar el funcionamiento de esos establecimientos.

“Nos encontramos en un contexto donde la educación pública está en una precarización, sobre todo en las universidades estatales”, señaló la dirigente, quien vinculó una eventual disminución de financiamiento con problemas de infraestructura y calidad de la enseñanza.

La vocera también cuestionó la relación entre el movimiento estudiantil y el Ministerio de Educación. Afirmó que las organizaciones han solicitado reuniones con la ministra María Paz Arzola para abordar sus preocupaciones, pero que hasta ahora no han conseguido concretar esos encuentros.

En ese contexto, reconoció expresamente que la protesta tuvo un carácter anticipatorio, aunque sostuvo que existían antecedentes suficientes para justificar la convocatoria.

“Es una movilización preventiva en términos de que tenemos una preocupación y que vamos con una consigna clara, que es ningún peso menos para la educación, ningún peso menos para las familias chilenas, pero también teniendo precedentes súper claros”, declaró.

Mlynarz añadió que, según su evaluación, durante los primeros seis meses de la administración del Presidente José Antonio Kast se han aplicado restricciones presupuestarias en distintas carteras, cuyos efectos también alcanzarían a los servicios de educación y salud.

A las declaraciones de la Confech se sumaron las de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), cuya vocera, Darlyn Marilef, cuestionó al Gobierno y anunció que su organización mantendrá las movilizaciones frente a eventuales modificaciones en el financiamiento educacional.

Marilef comparó las protestas actuales con las movilizaciones estudiantiles de 2011 y acusó al Ejecutivo de incumplir compromisos de campaña relacionados con la gratuidad y los recursos destinados a los establecimientos educacionales.

“Presidente Kast, piénselo dos veces antes de meterse con el movimiento estudiantil”, manifestó la dirigente.

La representante de la ACES aseguró que los estudiantes continuarán organizándose y participando en manifestaciones para defender sus demandas.

La marcha del jueves también estuvo marcada por episodios de violencia en las inmediaciones de la Casa Central de la Universidad Católica, donde estudiantes pertenecientes a los movimientos Solidaridad y Gremial fueron agredidos por manifestantes, entre ellos personas encapuchadas.

Las imágenes de los incidentes provocaron reacciones de autoridades de Gobierno, dirigentes políticos y representantes universitarios, quienes cuestionaron los ataques contra estudiantes que no participaban de la movilización.

En una conferencia de prensa posterior a la marcha, Mlynarz abordó lo ocurrido y aseguró que la Confech rechaza los hechos de violencia registrados durante la jornada.

“Nosotros como Confech condenamos todas las situaciones de violencia ocurridas en la movilización y en la jornada del día de hoy”, sostuvo.

La dirigente agregó que considera inaceptables los “enfrentamientos entre estudiantes” y planteó la necesidad de fortalecer los espacios democráticos de discusión dentro de las comunidades universitarias.

Sin embargo, esa descripción fue cuestionada por el delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, quien afirmó que los incidentes no correspondieron a un enfrentamiento entre grupos de estudiantes, sino a una agresión contra jóvenes que se encontraban en el acceso a la Universidad Católica.

“El lenguaje es sumamente importante. Y ella habla de que condena enfrentamientos entre estudiantes. Y no hubo un enfrentamiento entre estudiantes. Lo que hubo fue una agresión a estudiantes por parte de un grupo de personas, entre ellos varios encapuchados”, señaló Codina en entrevista con Radio Universo.

La autoridad insistió en que la caracterización utilizada por la vocera de la Confech no describía adecuadamente lo ocurrido y reclamó una condena más explícita de los ataques por parte de las organizaciones convocantes.

“Es preocupante que hasta el minuto no hemos visto una condena categórica por parte de los organizadores de la marcha respecto a lo que vimos ayer”, afirmó.

Codina también sostuvo que quienes convocan manifestaciones deben colaborar con las autoridades para prevenir hechos violentos y facilitar la identificación de sus responsables.

El delegado informó que se está evaluando la participación de la Delegación Presidencial Metropolitana en eventuales acciones legales por las agresiones, en coordinación con la Universidad Católica.

Asimismo, anunció que citará a representantes de la Confech y de otras organizaciones participantes a una reunión en la Delegación Presidencial, con el propósito de abordar las medidas de seguridad y las responsabilidades relacionadas con la organización de futuras movilizaciones.

“Creo que alguien tiene que empezar a responsabilizarse de los hechos violentos que se producen en convocatorias, porque si hay alguien que convoca y organiza tendrá que también hacer los esfuerzos y tomar los resguardos para colaborar con las policías”, expresó.

De acuerdo con los balances difundidos tras la movilización, Carabineros estimó una asistencia de aproximadamente 6 mil personas, mientras que las organizaciones estudiantiles cifraron la participación en más de 20 mil manifestantes. (NP-ChatGPT-Emol)