Una Fintech está ofreciendo un crédito para pymes o hipotecario con las siguientes condiciones: Tasa de interés de 2% en UF al año; el deudor define el monto que requiere anualmente, durante cinco a ocho años; y la primera cuota se empieza a pagar 18 meses después de la última parte del crédito.
El plazo de pago de la deuda es de cinco a 20 años, dependiendo del monto adeudado y de la situación del deudor, pudiendo siempre solicitar cuotas no mayores al 10% de su renta. No necesita garantes o avales personales, ya que uno es la institución a la que compra el servicio y el otro es el Estado.
El crédito incluye un seguro de desgravamen e invalidez sin costo. Se puede solicitar suspensión en el pago del crédito si no tiene trabajo o cursará un posgrado en el extranjero. Si existe morosidad en el pago, ella no es informada a las bases de deudores, lo que sí se hace en todos los otros tipos de deudas.
Como saben, las anteriores son las condiciones del CAE. ¿Parece razonable derogarlo o condonar la deuda morosa? Como los recursos asignados a educación superior tienen usos alternativos, la propuesta de condonación de deuda o de educación superior gratuita para todos suena atractiva para los beneficiados, pero resulta francamente negativa para el país.
Hoy existe un problema de altísima morosidad que se debe resolver, pero eso no borra la necesidad que nuestros niños reciban una educación que les permita desarrollar las competencias mínimas para desempeñarse en la sociedad moderna, o que una pyme pueda sustentar a la familia propietaria, o que una pareja tenga acceso a un crédito hipotecario pagable. Nuestra impresión es que tanto el empresario pyme como el que busca un crédito hipotecario van a contactar a la Fintech para aceptar el crédito. (El Mercurio Cartas)
Hugo Lavados
Exministro de Economía
Profesor Centro de Políticas Públicas, U. San Sebastián
