La salida del gobierno ha obligado a varios exministros de la administración de Gabriel Boric a enfrentar un complejo proceso de reinserción laboral y adaptación personal, marcado por el abrupto paso desde el poder político a una vida profesional fuera de La Moneda. El fenómeno revive experiencias similares vividas por antiguos secretarios de Estado de gobiernos anteriores, quienes describen el cambio como una transición difícil tanto emocional como económicamente.
El exministro del Interior de Ricardo Lagos, Francisco Vidal, relató que tras dejar el cargo en 2006 experimentó una fuerte sensación de vacío y estrés debido al brusco cambio de ritmo. Según explicó, pasó de jornadas de alta exigencia y exposición pública a intentar reincorporarse a una rutina laboral común, situación que terminó afectando su salud.
Quienes han ocupado ministerios coinciden en que se trata de funciones de alta presión que exigen habilidades múltiples de gestión, comunicación y toma de decisiones bajo constante escrutinio. El exministro de Educación Raúl Figueroa sostuvo que los cargos ministeriales ponen a prueba todas las capacidades personales y profesionales al mismo tiempo.
Tras el término del gobierno de Boric, varios exministros optaron por regresar al mundo académico. Entre ellos figuran Nicolás Grau, Luis Cordero, Alberto van Klaveren, Nicolás Cataldo y Ximena Aguilera, quienes retomaron labores universitarias o profesionales ligadas a sus áreas de especialidad. Otros, como Jeannette Vega y Begoña Yarza, volvieron al sector salud, mientras Marco Antonio Ávila encontró funciones en la Junji de Coquimbo.
Sin embargo, el panorama ha sido más complejo para figuras provenientes exclusivamente de la política. Exautoridades reconocen que quienes dedicaron gran parte de su vida al trabajo partidario o gubernamental enfrentan mayores dificultades para integrarse al sector privado, especialmente tras la derrota electoral sufrida por el oficialismo en 2025.
Entre los nombres que aún buscan redefinir su futuro profesional aparecen Carolina Tohá, Álvaro Elizalde, Carlos Montes, Camila Vallejo y Mario Marcel. En algunos casos, las exautoridades han impulsado consultoras, observatorios o proyectos académicos, aunque diversas fuentes políticas admiten que la reinserción ha sido lenta y llena de incertidumbre.
El caso de Camila Vallejo es mencionado como uno de los más representativos de este escenario. Cercanos a la exvocera señalan que, tras años de intensa actividad política desde el movimiento estudiantil, actualmente atraviesa una etapa de descanso y redefinición personal luego de abandonar el Ejecutivo.
Algunos exministros han optado por crear asesorías privadas o retomar estudios en el extranjero. Giorgio Jackson, por ejemplo, inició un doctorado en Barcelona, mientras otras exautoridades han levantado consultoras o se desempeñan en áreas de asuntos públicos y análisis político.
Exsecretarios de Estado de distintos gobiernos coinciden en que la reinserción laboral se ha vuelto más compleja en los últimos años, debido a la reticencia del sector privado a incorporar figuras altamente politizadas por temor a afectar la imagen de las empresas. Además, varios advierten que los ingresos en la academia y asesorías suelen ser considerablemente inferiores a las remuneraciones percibidas durante el ejercicio ministerial. (NP-ChatGPT-La Tercera)
