¿Cómo elegiremos al Presidente?-Ernesto Tironi

¿Cómo elegiremos al Presidente?-Ernesto Tironi

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La campaña para elegir Presidente de la República para el periodo 2022-2026 ha tenido un cambio brusco y tomado características inéditas. Entre ellas, las más mencionadas son la fuerte caída de Sichel en las encuestas, el alza de Kast y el intento de tanto él como Boric por moverse hacia posiciones de centro. Dicen también que “se abrió el naipe” y pasó de uno a tres los candidatos con probabilidades de acompañar a Boric en la segunda vuelta. Pero todavía casi todos los opinadores estiman que esta elección está muy impredecible o “líquida”.

Pienso que hay otras características tanto o más singulares de esta elección que se olvidan. Ellas son, uno, la mínima prioridad en esta campaña de los programas de gobierno, de la capacidad de gobernar de los candidatos y de participación de los partidos políticos; dos, la agresividad o belicosidad sin precedentes entre los candidatos; y tres, el contexto de elevada incertidumbre de la sociedad y economía actual post pandemia (y en Chile además post Estallido y Constituyente). Todo esto, en un cuadro caracterizado por el elevado número de votantes todavía indecisos y la probable alta participación de electores jóvenes que nunca antes han votado.

¿Qué efectos pueden tener estos últimos factores sobre el resultado final? Lo clave creo que es tomar el último de los factores mencionados como punto de partida: ¿cómo tomarán los jóvenes, primerizos e indecisos el clima y modo en que se está dando esta elección? ¿Qué factores incidirán más en su decisión? Recuérdese que en las primarias votaron como 50% más de jóvenes que en la última presidencial hace 4 años. Y que en esta votó menos del 47% de los inscritos, comparado con alrededor de 51% en el plebiscito y la constituyente. O sea, ahora podrían haber como un millón de votantes más, la mayoría de ellos jóvenes que votan por primera vez en una presidencial.

Entonces, por ejemplo, ¿hacia quién los inclinará la violencia y agresividad ambiente? ¿Cómo tomarán el hecho que los candidatos se ataquen y despedacen unos a otros por temas familiares, personales o laborales de hace 12 años?

En el último debate no hubo casi ninguna oportunidad de apreciar lo buenas o efectivas que serían las medidas propuestas por cada candidato para resolver los problemas que preocupan a la gente: la violencia, mejor salud, pensiones, menos abusos, la inseguridad de la ciudad, mejora de barrios y viviendas, etc. Lo que se vio en el debate fueron puros intentos de sacar al otro de la cancha y no de ganar el partido: esto es, de ganar la confianza y el aprecio de la gente. Probablemente no es responsabilidad de todos los candidatos, pero sí más de algunos. Mucha culpa es del formato farandulero escogido por los responsables de los canales de televisión y de los periodistas, que no cumplen su labor como tales, sino que parecen querer ser los “centros de mesa” o hacerse famosos como estrellas de cine o de matinal.

El brusco cambio de resultados de las encuestas se puede deber a la poca solidez de las preferencias ante lo distinta que es esta elección y la cantidad de votantes nuevos. También por la incidencia de factores socioemocionales en la preferencia por candidatos; las emociones suelen ser pasajeras. Esto significa entonces que en el actual contexto las preferencias pueden seguir cambiando. Así como ocurrió con la valoración de Piñera por la opinión pública sólo dos años después de haber sido elegido con 55% de los votos.

Opino que esta elección la ganará quien convenza a más jóvenes de ir a votar. Allí hay un pozo de probablemente un millón de votos por decidirse. Estos jóvenes son aquellos a quienes menos les ha interesado la política hasta ahora, pero que intuyen que esta vez importa. Por lo tanto, no son los jóvenes que participaron mayoritariamente en el movimiento estudiantil, la Fech y después formaron el Frente Amplio y dieron la sorpresa con la votación de Beatriz Sánchez y ahora con Boric candidato. Estos últimos no serán esta vez los nuevos votantes, sino que ya votaron antes por la izquierda.

Los nuevos potenciales votantes probablemente siguen indecisos de si votar y por quién. Los electores realmente nuevos pueden ser menos politizados y seguramente más independientes, no sólo en sus formas de pensar sino también en materia de trabajo. Dependen más de sí mismos y no de empleos del Estado, Universidades u ONGs. Es bien posible que estos últimos sean los potenciales electores que Sichel ha estado perdiendo, pero que tal vez puede recuperar saliéndose de la pelea de tirarse barro en que entró la campaña últimamente.

La decisión sobre qué presidente elegir este año tal vez no tiene que ver tanto con temas tradicionales como quién nos llevaría más a la derecha o izquierda, ni a más socialismo o capitalismo (hoy neoliberalismo). Podría ser en torno a qué gobernante haría que empecemos a parecernos más a la Argentina que a Nueva Zelandia. O quizás, de lo que se trata es de quién nos llevaría a repetir el camino de la Unidad Popular (ahora con Boric de Allende) o de rehacer el camino de la Concertación con otro haciendo el papel de Aylwin. Puede que así entiendan lo que está en juego en cuatro semanas más muchos de los indecisos o dudosos que hoy todavía no saben por quien votar. (El Líbero)

Ernesto Tironi

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