La Comisión de Régimen Interior del Senado resolvió acotar a dos los postulantes al cargo de secretario general de la corporación, en un proceso que nuevamente estuvo marcado por tensiones internas y diferencias entre parlamentarios.

La instancia, presidida por la titular del Senado, Paulina Núñez, acordó entrevistar únicamente a la exministra secretaria general de la Presidencia, Macarena Lobos, y al actual prosecretario de la Cámara de Diputados, Luis Rojas, ambos independientes y mejor evaluados en la etapa de preselección realizada por una consultora externa.

La determinación generó molestia en algunos sectores de la Cámara Alta, especialmente entre quienes promovían el regreso del exsecretario general Raúl Guzmán, quien dejó el cargo en marzo pasado tras no prosperar su renovación.

Entre quienes respaldaban su retorno se encontraban parlamentarios del Partido Socialista y la propia presidenta del Senado. Sin embargo, la eventual continuidad de Guzmán enfrentó resistencia, particularmente por parte del senador Manuel José Ossandón, quien cuestionó previamente su gestión administrativa.

El cargo de secretario general del Senado es considerado estratégico dentro del funcionamiento de la corporación, ya que además de ejercer como jefe superior de servicio, cumple funciones de ministro de fe y debe resolver conflictos jurídicos y reglamentarios relacionados con la labor legislativa.

Aunque las bases del concurso establecían requisitos que, en principio, dificultaban la postulación de Guzmán —como acreditar al menos ocho años de experiencia legislativa—, el exsecretario igualmente presentó antecedentes para participar del proceso.

Según trascendió, Guzmán habría argumentado que parte de su experiencia previa como fiscal incluyó labores de asesoría legislativa vinculadas al Ministerio Público, buscando así cumplir con las exigencias del concurso.

Tras la decisión de la comisión, el proceso continuará con entrevistas a los dos candidatos finalistas. Posteriormente, la instancia deberá proponer un solo nombre a la sala del Senado para su votación definitiva.

La elección requerirá un alto quórum de aprobación: dos tercios de los senadores en ejercicio, equivalentes a 33 votos favorables. Esto implica que un grupo de 18 parlamentarios podría bloquear el nombramiento del postulante seleccionado. (NP-ChatGPT-La Tercera)