La Superintendencia de Educación resolvió dejar sin efecto tres circulares sobre convivencia escolar, en medio de cuestionamientos por su oportunidad y falta de alineación con la nueva normativa legal vigente.

Las directrices, emitidas durante la gestión del entonces ministro Nicolás Cataldo, generaron incomodidad al interior del Ministerio de Educación de Chile, principalmente por haber sido publicadas mientras el Congreso aún discutía la Ley 21.809 sobre convivencia y bienestar en entornos educativos.

Aunque desde la cartera no se cuestionaron los contenidos, sí se consideró inoportuno su lanzamiento, ya que tensionó el debate legislativo y provocó críticas desde sectores políticos, especialmente en la Cámara de Diputados.

Con la posterior promulgación de la ley el 1 de abril, las circulares quedaron desactualizadas al no considerar el nuevo marco normativo. Esto llevó a la actual ministra María Paz Arzola a calificar su emisión como “poco apropiada”.

La superintendenta (s) Pamela Adriazola impulsó la derogación de las circulares 781, 782 y 202, señalando que estas no se ajustaban al nuevo contexto legal. Entre sus contenidos, abordaban temas como perspectiva de género, reglamentos internos y medidas disciplinarias en establecimientos educacionales.

Tras la decisión, los colegios deberán regirse nuevamente por la normativa anterior de 2018, mientras la autoridad trabaja en nuevos lineamientos acordes a la ley recientemente promulgada.

Desde la superintendencia, además, se ha planteado como prioridad reducir la carga administrativa para los establecimientos y fortalecer instancias de capacitación y orientación, en línea con el enfoque promovido por la actual administración. (NP-ChatGPT-La Tercera)