Al menos dos personas murieron este jueves en enfrentamientos con la Policía durante el quinto día consecutivo de manifestaciones antigubernamentales en varias provincias de Irán, motivadas principalmente por el deterioro de la situación económica y la crisis energética.
Las víctimas fatales se registraron en la ciudad de Lordegan, en el oeste del país, después de que manifestantes lanzaran piedras contra edificios como la oficina del gobernador y una mezquita, así como contra agentes de las fuerzas de seguridad.
Según la agencia semioficial Fars, los manifestantes también quemaron neumáticos e intentaron incendiar infraestructura civil, lo que desencadenó los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
La organización no gubernamental Hengaw, con sede en Noruega, confirmó que dos manifestantes, de 21 y 28 años, fallecieron tras recibir disparos de las fuerzas represivas del gobierno, y señaló que tenía información sobre un tercer fallecido aún no confirmado.
Por su parte, el fiscal general del condado de Kodasht, Kazem Nazari, afirmó que “algunas personas han provocado disturbios coreando consignas desestabilizadoras y realizando actos destructivos”, lo que dejó un agente muerto, 13 heridos y 20 manifestantes detenidos.
Nazari agregó que, gracias a la actuación del sistema judicial y la cooperación de los servicios de Inteligencia, seguridad y orden público, la situación en el condado “ha vuelto a la calma” y se han tomado medidas para mantener la seguridad.
Las protestas se producen en un contexto de caída del nivel adquisitivo de millones de ciudadanos iraníes, agravado por el aumento de las sanciones económicas de Estados Unidos.
Estas sanciones se enmarcan en una escalada de presiones contra el programa nuclear iraní, con amenazas de bombardeos similares a los del pasado junio, que según reportes dejaron cerca de mil muertos en el país centroasiático. (NP-Perplexity-La Tercera Europa Press)



