Beijing seeks to turn artificial intelligence into an engine for its economic transition and a tool for global influence.

Commentary and analysis regarding China’s emergence as an artificial intelligence (AI) power have largely been framed through the lens of the rivalry between it and the United States. The “race” between Washington and Beijing is the most common narrative used to interpret China’s AI strategy, and ample space has already been devoted to chronicling this race, its key episodes, and its future trajectory. Far less attention has been paid to understanding AI from a more distinctly Chinese perspective—asking why, beyond the rivalry, China has made its own unique and divergent choices. For instance, why does China simultaneously pursue a strategy of hardware self-sufficiency and an uncharacteristic openness to open-source models? How does AI fit into the broader strategy of domestic economic development—which is, ultimately, the Chinese Communist Party’s (CCP) primary focus, rather than the rivalry with the US?

This article seeks to answer these questions from a perspective that moves beyond mere competition. It aims to explain the logic underlying China’s approach to AI by situating it within a broader, deeper process: China’s ongoing economic transition.

An economy in transition

China’s economic model is undergoing a gradual and painful transition. For roughly two decades, this now-obsolete model relied on a combination of the real estate market and export-oriented manufacturing. At its peak, for example, the real estate sector alone is estimated to have accounted for between one-quarter and one-third of GDP. Since 2022, Beijing has been overseeing the controlled dismantling of this model, opting—perhaps having learned from experiences in Europe and the US—to definitively shift housing from a speculative asset to a social good. This entails allowing numerous companies to fail and weathering significant debt pressure at all levels. This process is still underway and continues to weigh on growth. As a substitute, Beijing has identified investment and innovation in cutting-edge technologies.

La estrategia IA de China: lógica e implicaciones

Pekín busca convertir la inteligencia artificial en motor de su transición económica y en herramienta de influencia global

El comentario y el análisis sobre la emergencia de China como potencia en inteligencia artificial (IA) se han enmarcado en el eslogan de la rivalidad entre esta y EEUU. La «carrera» entre Washington y Pekín es la clave más popular en la que se lee la estrategia china frente a la IA, y ya se han dedicado suficientes páginas a narrar esta carrera, sus episodios y su proyección futura. Mucha menos atención se ha prestado a intentar entender la IA desde una perspectiva más puramente china, planteando por qué, más allá de la rivalidad, China ha tomado sus particulares y divergentes decisiones. Por ejemplo, ¿por qué China persigue a la vez una estrategia de autosuficiencia en hardware y una apertura poco característica a los modelos de código abierto? ¿Cómo encaja la IA en la estrategia más amplia de desarrollo económico interno, que es, al final, el principal foco de atención del Partido Comunista de China (PCC), y no la rivalidad con EEUU?

Este artículo intenta responder a estas preguntas desde una perspectiva alejada de la pura competición. Intenta explicar la lógica subyacente al acercamiento chino a la IA, situándolo dentro de un proceso más amplio y profundo: la presente transición económica de China.

Una economía en transición

El modelo económico de China está en un periodo de progresiva y dolorosa transición. Durante unas dos décadas, este modelo, ya obsoleto, se basaba en una combinación del mercado inmobiliario y la manufactura orientada a la exportación. Por ejemplo, se estima que solo el sector inmobiliario llegó a representar entre un cuarto y un tercio del PIB en su punto álgido. Pekín lleva desde 2022 supervisando la demolición controlada de este modelo, optando —quizá aprendiendo de la experiencia en Europa y EEUU— por desplazar definitivamente la vivienda de objeto especulativo a bien social, algo que implica dejar caer numerosas compañías y aguantar una importante presión de deuda a todos los niveles. Este proceso sigue en marcha y continúa lastrando el crecimiento. Como sustituto, Pekín ha identificado la inversión y la innovación en tecnologías punteras.

El PCC llama a esta nueva dirección «fuerzas productivas de nueva calidad» (质生产力), concepto acuñado por Xi Jinping en 2023 y elevado en el discurso oficial a «principal impulsor del desarrollo de alta calidad». El concepto es amplio y abarca la manufactura avanzada, la energía limpia, los semiconductores, la robótica, la biomedicina y, por supuesto, la IA. Crucialmente, esto se plantea de forma explícita como la manera en la que China quiere escapar de la «trampa de los ingresos medios» y contrarrestar su fuerza laboral envejecida y en disminución. A un nivel incluso más alto, estas «fuerzas productivas» son parte de la estrategia económica de «circulación dual» (双循), lanzada en 2020. Esta busca fortalecer el mercado interno y, sobre todo, su ecosistema de innovación tecnológica, sin renunciar a la continuación del poderío exportador, que sigue siendo el principal —si no, por ahora, único— motor de crecimiento.

Esta estrategia no es una sustitución total de un modelo de crecimiento por otro. De hecho, los problemas estructurales que este presenta —por ejemplo, las continuas oleadas de productos baratos intermedios y finales por ausencia y contracción de su consumo interno— no están cerca de resolverse. Es, por tanto, razonable asumir que volverán a aparecer con productos relacionados con la IA. Los gobiernos locales, que son los principales implementadores de las directivas centrales, siguen operando bajo incentivos que premian los proyectos visibles y las cifras de crecimiento, fomentando la duplicación y la tendencia de cada localidad a construir las mismas industrias «estratégicas» en lugar de especializarse según la ventaja comparativa local. En efecto, el patrón en el desarrollo económico chino suele ser el de «crecer primero, regular luego», lo que causa una consolidación industrial retrasada, márgenes diminutos y la mencionada internacionalización problemática.

Esta es la clave en la que se debe leer la estrategia de IA china. Aunque el énfasis en el crecimiento más que en el orden tiene paralelismos con la estrategia de EEUU, sus implicaciones y manifestaciones son muy distintas. Para Pekín, la inteligencia artificial no es tanto una apuesta por una tecnología de moda como una apuesta que, en gran medida, se ha visto obligada a realizar como parte de su necesaria transición económica.

Dos vías, una estrategia

El desarrollo de la IA en China discurre por dos caminos que, normalmente, se discuten por separado, pero que en la práctica son dos partes de una sola estrategia: autosuficiencia en hardware y apertura en software.

Por su parte, la aproximación al hardware es más bien una respuesta a presiones externas que la opción preferida por Pekín. Desde 2022, el régimen de control de exportaciones impuesto por EEUU en chips y otros componentes tiene el objetivo explícito de contener el avance tecnológico de China en IA. Aunque sus efectos fueron reales a corto plazo, esto ha tenido un efecto paradójico —trágico para EEUU—: acelerar el propio impulso de autosuficiencia que estaba diseñado para evitar, afianzando una alternativa doméstica que de otro modo no se habría construido con tanta urgencia. Los chips Ascend de Huawei ya son alternativas factibles a muchos productos de Nvidia, aunque esta retiene sin duda los más punteros. El Fondo Nacional de Inversión para la Industria de Circuitos Integrados, conocido coloquialmente como «Gran Fondo 3.0», ha destinado aproximadamente 340.000 millones de yuanes a chips avanzados, memoria de alto ancho de banda y equipos de litografía.

Los resultados son innegables. Por ejemplo, se estima que la autosuficiencia de China en chips de IA aumentó de prácticamente cero en 2021 a aproximadamente el 40% en 2026, y proyecta una cifra cercana al 85% para 2030 bajo las condiciones actuales. Se estima también que la autosuficiencia general en diseño, fabricación y materiales estaba en torno al 50% en 2025. Con esto, todo apunta a que Pekín se siente relativamente cómodo con su posición, limitando la adquisición de tecnología puntera de Nvidia aun con la concesión de esta posibilidad por parte de la Administración Trump.

El software es, probablemente, la parte más interesante de la estrategia. Desde el lanzamiento de DeepSeek-R1 en enero de 2025, China ha apostado por promover el desarrollo de IA de código abierto. Esto no tiene otro objetivo que posicionar a China como líder en la provisión de modelos y empujarlos a convertirse en un estándar de la industria, algo de especial importancia en lo que es el verdadero determinante del impacto productivo de la IA: la adopción empresarial y en procesos industriales. Desde la perspectiva china, lo que su mercado —y, crucialmente, los de los países en desarrollo— necesita no son modelos de vanguardia, sino modelos meramente adecuados a dichas empresas y procesos, que estas puedan integrar con facilidad y a bajo coste.

En esta línea, el reciente informe de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad EEUU-China describe esto como un sistema de dos ciclos: un ciclo interno basado en el despliegue rápido en toda la economía china, y un ciclo global, en el que la distribución gratuita de modelos genera patrones de uso, contribuciones de desarrolladores externos y relaciones comerciales que, en conjunto, ayudan a consolidar los modelos chinos como la opción predeterminada para los desarrolladores que no pueden permitirse o no desean depender de alternativas propietarias. La evidencia apunta a que esto ya está ocurriendo a escala: el consumo de tokens de modelos chinos en la plataforma OpenRouter —una interfaz que permite usar cualquier modelo dentro de esta— superó al de EEUU en febrero de 2026, y se estima que el 80% de las start-ups de EEUU usan modelos chinos como base para su desarrollo. Todo esto es incluso más importante en el Sudeste Asiático, región que China considera como su periferia crucial. El reciente lanzamiento de Kimi K3, que rivaliza incluso con los modelos más avanzados de Anthropic, prueba que este proceso de código abierto sigue en marcha.

La principal tensión dentro de esta estrategia es, al igual que en el desarrollo de tecnologías verdes, una tensión de márgenes. Algunos de los modelos más potentes de Qwen, de Alibaba, son ya de suscripción, algo en tensión explícita con la benevolente aserción de la política china «AI+», que establece que la IA no debe ser un privilegio reservado a los países desarrollados. Todavía no está claro si las empresas chinas podrán mantener esa retórica a medida que sus modelos se acercan a la frontera tecnológica, donde el incentivo a monetizar en lugar de regalar capacidades se vuelve cada vez más fuerte. Sin embargo, es realista asumir que, como es normal, la voluntad política se impondrá a la puramente económica.

Estas dos aproximaciones forman una estrategia completa: la autosuficiencia en hardware protege a China de presiones exteriores, mientras que la apertura en software intenta construir dependencias e inercias en otros actores. Ambas sirven al mismo objetivo de posicionar la IA como motor de la transición hacia un nuevo modelo productivo. En ninguna parte se ve esto más claro que en la intersección entre hardware y software: la IA corpórea (embodied AI), o la integración de algoritmos en sistemas físicos como robots humanoides, drones, vehículos o maquinaria autónoma. Esta ha emergido como una de las dimensiones más pasadas por alto pese a su importancia. Más allá de los vídeos de robots bailando o ejecutando artes marciales con éxitos diversos, la IA corpórea puede ser lo más cercano a una solución tecnológica a los problemas económicos de China. Frente a una población envejecida y menguante, la combinación de hardware nacional con modelos de código abierto fácilmente adaptables a las necesidades de procesos particulares puede contribuir a mantener e incrementar la productividad total de los factores, a la vez que fomenta la creación de nuevos puestos de trabajo de alta calidad.

Dos «carreras» distintas

Nada de esto debe ser leído como una predicción sobre qué estrategia acabará por ser dominante. Muy al contrario, la realidad es que la «carrera» por la IA no es, en última instancia, una única carrera con una única meta, sino dos apuestas paralelas y, hasta cierto punto, compatibles. EEUU apuesta por la supremacía en capacidades, mientras que China persigue la difusión y su propia resiliencia.

En otras palabras, las comparaciones suelen ser más bien miopes. Por ahora, EEUU se compara con China en términos de capacidad; China, por decisión propia, se compara consigo misma en términos de transformación económica. Si estas dos medidas convergen, y en qué condiciones, probablemente definirá el orden tecnológico de la próxima década más que el resultado de cualquier métrica. Para la UE, atrapada entre ambas apuestas sin haber realizado ninguna propia de escala comparable, esa convergencia, cuando y como sea que ocurra, puede ser más importante que para cualquiera de los dos principales contendientes.

Álvaro Tejero

Analista para China del Instituto para el Bien Común Global de la Universidad Francisco de Vitoria

Fuente: https://theobjective.com/internacional/2026-07-28/estrategia-ia-china-logica-implicaciones/

CHINA MAKES NEW U.S. WARSHIP TARGET FOR MISSILE TESTS

China has built a new U.S. destroyer replica at a remote missile-testing site in its northwestern desert, satellite imagery shows. | AFP-JIJI

China has built a new U.S. destroyer replica at a remote missile-testing site in its northwestern desert, satellite imagery shows, a target analysts say could be used to test anti-ship weapons.

Satellite images show a structure resembling a U.S. Navy Arleigh Burke-class guided-missile destroyer in the Taklamakan Desert in far-western Xinjiang since at least June. The structure was first identified by Joseph Wen, co-founder of the Taiwan Defense Studies Initiative.

China’s Defense Ministry didn’t immediately respond to a request for comment. The U.S. Department of Defense said it had no comment to provide.

The replica appears to be the latest in a series of mock U.S. Navy warships China has built in the desert over the past five years. Satellite images from 2021 depicted targets in the shape of an aircraft carrier and two Arleigh Burke-class destroyers at a testing range in the Ruoqiang area of the Taklamakan Desert, the U.S. Naval Institute reported.

The U.S. Seventh Fleet, which patrols the Western Pacific and the waters around Taiwan, uses both types of vessels. Other satellite imagery has shown debris from missile strikes around the mock-up. The site in Ruoqiang county has been identified by analysts as a location for anti-ship ballistic missile testing.

Militaries around the world build replicas of targets. The U.S., for example, has built Chinese air defense systems for weapons testing, The Defense Post reported last year.

China has thrown up replicas of central Taipei at two military bases. Beijing has vowed to bring the self-ruled democracy of Taiwan under its control, by force if necessary.

One was erected in Zhurihe, China’s largest military training base in Inner Mongolia. That location houses mock-ups of Taiwan’s Presidential Office Building, Judicial Yuan and Foreign Ministry. In 2015, CCTV aired footage of PLA soldiers taking part in a live-fire exercise at the base and attacking a structure similar to the presidential office in Taipei.

The other site was built in the vast, arid Alxa League region of Inner Mongolia and featured key Taipei roads.

Military Mock-ups

Satellite imagery from Copernicus, Sentinel-2 shows construction starting in about October 2025. There were no indications of similar mock-ups at the site previously, according to Vantor, the U.S.-based commercial firm that operates a constellation of imaging satellites and provided the latest pictures.

China showcased its latest anti-ship missiles at a massive military parade last August, which was aimed at demonstrating its military prowess as the U.S. and its allies in the Indo-Pacific accuse Beijing of assertive actions in the region.

It was unclear why China built the replicas or whether the mock-ups contain the same metal used in the hulls of warships. Military experts have said Beijing is intent on enhancing its capabilities to strike adversaries at sea using a variety of systems.

An analysis of state and civilian firms in China’s missile-making ecosystem shows Beijing appeared to ramp up missile production last year by the most since Xi Jinping became president in 2013.

CHINA CONSTRUYE UNA RÉPLICA DE UN BUQUE DE GUERRA ESTADOUNIDENSE COMO BLANCO PARA PRUEBAS DE MISILES

Imágenes satelitales revelan que China ha construido una réplica de un destructor estadounidense en un remoto campo de pruebas de misiles en su desierto del noroeste; según los analistas, este objetivo podría utilizarse para probar armas antibuque.

Desde al menos junio, las imágenes satelitales muestran una estructura que se asemeja a un destructor de misiles guiados de la clase Arleigh Burke de la Marina de EE. UU. en el desierto de Taklamakán, en la región de Xinjiang (extremo occidental del país). La estructura fue identificada inicialmente por Joseph Wen, cofundador de la Iniciativa de Estudios de Defensa de Taiwán.

El Ministerio de Defensa de China no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios. El Departamento de Defensa de EE. UU. declaró que no tenía comentarios al respecto.

La réplica parece ser la más reciente de una serie de maquetas de buques de guerra de la Marina estadounidense que China ha construido en el desierto durante los últimos cinco años. Imágenes satelitales de 2021 mostraron objetivos con la forma de un portaaviones y dos destructores de la clase Arleigh Burke en un campo de pruebas en la zona de Ruoqiang, dentro del desierto de Taklamakán, según informó el Instituto Naval de EE. UU.

La Séptima Flota de EE. UU., que patrulla el Pacífico occidental y las aguas circundantes a Taiwán, utiliza ambos tipos de buques. Otras imágenes satelitales han mostrado restos de impactos de misiles alrededor de la maqueta. Los analistas han identificado el sitio en el condado de Ruoqiang como una ubicación para pruebas de misiles balísticos antibuque.

Las fuerzas armadas de todo el mundo construyen réplicas de objetivos. Estados Unidos, por ejemplo, ha construido sistemas de defensa aérea chinos para probar armamento, según informó *The Defense Post* el año pasado.

China ha levantado réplicas de zonas del centro de Taipéi en dos bases militares. Pekín ha jurado poner bajo su control a Taiwán —una democracia autónoma—, por la fuerza si fuera necesario.

Una de estas réplicas se erigió en Zhurihe, la mayor base de entrenamiento militar de China, situada en Mongolia Interior. Dicha ubicación alberga maquetas del edificio de la Oficina Presidencial de Taiwán, del Yuan Judicial y del Ministerio de Asuntos Exteriores. En 2015, la CCTV emitió imágenes de soldados del EPL participando en un ejercicio con fuego real en la base y atacando una estructura similar a la oficina presidencial de Taipéi.

La otra instalación se construyó en la vasta y árida región de la Liga de Alxa, en Mongolia Interior, y reproducía vías clave de Taipéi

Fuente: https://www.japantimes.co.jp/news/2026/07/27/asia-pacific/china-us-warship-target-test/

PLA building more Taiwan mock-ups

The Ministry of National Defense yesterday said it is monitoring the construction of full-scale replicas of military and government sites in Taiwan by the Chinese People’s Liberation Army’s (PLA).

The comments from ministry spokesman Major General Sun Li-fang (孫立方) come after a report by the Telegraph on satellite imagery showing replicas of Taiwan’s Presidential Office Building, Suao Naval Base and other sites.

Citing satellite imagery and defense analysts, the report, published on Sunday, said that the PLA had built life-size replicas of key government facilities to rehearse military operations under realistic conditions.

A December 2018 satellite image of Zhurihe Training Base in China’s Inner Mongolia shows mock-ups of Taiwan’s Presidential Office Building and nearby government buildings.

The report described the scale and specificity of the training facilities as “unprecedented.”

China had constructed replicas of Yokosuka Naval Base in Japan, which has the largest US naval base in that country, and Suao Naval Base in Yilan County, it said.

Satellite imagery showed a mock-up of a Keelung-class destroyer berthed inside the replica of the Suao base, it said.

Reports of PLA mock-up facilities have surfaced several times in the past few years. Satellite imagery first showed replicas of US aircraft carriers and destroyers in China’s northwestern deserts in 2021, while analysts in 2024 identified life-size replicas of Taipei’s Boai Special Zone, including the Presidential Office Building, at a military base in Inner Mongolia.

More recent imagery has shown mock-ups of the Suao base and the Yokosuka base, which analysts say could be used to rehearse strikes against key military and government targets in a Taiwan contingency.

Asked about the report, Sun said the military has “a comprehensive understanding” of the PLA’s construction of the replicas through its intelligence-gathering efforts.

The armed forces have consistently planned for all possible scenarios involving Chinese military action against Taiwan and developed contingency measures, he said.

“The disclosure of this information reminds us that the threats we face today are extremely serious,” Sun said, adding that the ministry takes the developments seriously and would continue strengthening force development, combat readiness and military training.

He called on the public to support the ministry’s annual and special defense budgets to ensure it has the resources needed to maintain combat readiness.

F-16 REIMBURSEMENTS

Separately, a National Audit Office report on the central government’s final accounts for last year said that Taiwan is entitled to reimbursement from other countries’ purchasing systems developed under the air force’s F-16A/B upgrade program because it independently funded development of key subsystems.

As of the end of October last year, the US had either disbursed or was reviewing reimbursement payments of more than US$245.23 million, the report said.

Responding to the report, Sun said the air force had already explained to the National Audit Office that US foreign military sales regulations cap such reimbursements.

For the F-16 program, the reimbursement ceiling is US$319 million, and Taiwan has already received about US$245 million in research and development cost-sharing payments, he said.

The air force will continue to monitor other countries’ participation in the program through project management meetings and regular meetings and videoconferences with US officials to ensure Taiwan receives the reimbursement to which it is entitled, Sun said.

EL EPL CONSTRUYE MÁS RÉPLICAS DE OBJETIVOS EN TAIWÁN

El Ministerio de Defensa Nacional declaró ayer que está monitoreando la construcción, por parte del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China, de réplicas a tamaño real de instalaciones militares y gubernamentales de Taiwán.

Las declaraciones del portavoz del ministerio, el mayor general Sun Li-fang (孫立方), se producen tras un informe del periódico *The Telegraph* basado en imágenes satelitales que muestran réplicas del edificio de la Oficina Presidencial de Taiwán, la base naval de Suao y otros emplazamientos.

Citando imágenes satelitales y a analistas de defensa, el informe —publicado el domingo— señalaba que el EPL había construido réplicas a tamaño real de instalaciones gubernamentales clave para ensayar operaciones militares en condiciones realistas.

Una imagen satelital de diciembre de 2018 de la base de entrenamiento de Zhurihe, en la región china de Mongolia Interior, muestra maquetas del edificio de la Oficina Presidencial de Taiwán y de edificios gubernamentales adyacentes.

El informe describió la escala y el nivel de detalle de las instalaciones de entrenamiento como “sin precedentes”.

Según el texto, China había construido réplicas de la base naval de Yokosuka (Japón) —que alberga la mayor base naval estadounidense en ese país— y de la base naval de Suao, en el condado de Yilan.

Las imágenes satelitales mostraban una maqueta de un destructor de la clase Keelung atracado dentro de la réplica de la base de Suao, indicó el informe.

En los últimos años han surgido en varias ocasiones noticias sobre instalaciones del EPL que incluyen maquetas. En 2021, imágenes satelitales revelaron por primera vez réplicas de portaaviones y destructores estadounidenses en los desiertos del noroeste de China; posteriormente, en 2024, analistas identificaron réplicas a tamaño real de la Zona Especial Boai de Taipéi —incluido el edificio de la Oficina Presidencial— en una base militar de Mongolia Interior.

Imágenes más recientes han mostrado maquetas de las bases de Suao y Yokosuka; según los analistas, estas podrían utilizarse para ensayar ataques contra objetivos militares y gubernamentales clave ante una eventual contingencia en Taiwán.

Al ser consultado sobre el informe, Sun afirmó que las fuerzas armadas poseen “un conocimiento exhaustivo” de la construcción de dichas réplicas por parte del EPL gracias a sus labores de inteligencia.

Las fuerzas armadas han planificado sistemáticamente todos los escenarios posibles que impliquen una acción militar china contra Taiwán y han desarrollado medidas de contingencia, señalóFuente: https://www.taipeitimes.com/News/front/archives/2026/07/28/2003861493

CHANGES IN HONDURAS-CHINA TIES

Over the past few months, Honduras has quietly reduced its diplomatic presence in China. Former Honduran ambassador to China Salvador Moncada left his post on Jan. 26, one day before Honduran President Nasry Asfura took office, and no replacement has been announced ever since.

The consulate and the embassy have remained largely inactive for months, reports said.

The downgrade process culminated this month when Honduras officially announced the closure of its consulate in Shanghai. By itself, the closure of a consulate does not necessarily indicate a geopolitical realignment. Governments regularly reorganize diplomatic networks for budgetary reasons. Yet, when viewed alongside broader political and economic developments, the decision raises deeper questions about the future of the relationship.

The diplomatic switch to China was not just ideological; it reflected a pragmatic calculation: China could offer access to capital, infrastructure and markets that Taiwan, because of its smaller size, could not match.

The expectation seemed reasonable. China had already become a major investor across Latin America, financing ports, highways, energy projects and telecommunications infrastructure. Many observers assumed that Honduras would naturally follow the same trajectory.

For years, Honduras had struggled to secure the resources needed to build major energy and water projects, particularly multipurpose dams capable of generating electricity, controlling floods and improving water management. China appeared to offer a solution.

Evidence that infrastructure financing was central to Honduran diplomatic calculations emerged even before the rupture with Taiwan. On Jan. 1, 2023, then-Honduran minister of foreign affairs Enrique Reina met then-Chinese vice minister of foreign affairs Xie Feng (謝峰) during the inauguration of Brazilian President Luiz Inacio Lula da Silva.

Reina said the discussions had focused on China’s potential participation in the construction of a hydroelectric dam in Honduras. The talks fueled speculation that Tegucigalpa was preparing to establish diplomatic relations with Beijing, which it ultimately did less than three months later.

However, three years later, financing for all those projects is not coming from the Asian nation, but from an older, long-standing partner: the EU.

Through its Global Gateway initiative, Europe has emerged as one of Honduras’ principal development associates. The program includes support for the construction of multipurpose dams such as El Tablon and Morolica III, as well as investments in electricity transmission and environmental recovery projects

The scale of the commitment is significant. Under the initiative, the EU has committed about 700 million euros (US$797.79 million), including 500 million euros in loans for multipurpose dams, and 145 million euros for electricity transmission and distribution infrastructure.

This development creates an important political dilemma and an uncomfortable question: If the financing that had justified the diplomatic switch is coming from Europe rather than Beijing, does Honduras still need China as much as it believed in 2023?

The question matters, because the relationship between Tegucigalpa and Beijing is entering an increasingly uncertain phase. If major infrastructure projects, particularly the dams that were repeatedly invoked to justify recognition of Beijing, are ultimately financed by European institutions, one of the strongest arguments in favor of abandoning Taiwan becomes considerably weaker.

Supporters of the diplomatic switch promised new markets for Honduran exports. Yet economic frustrations have mounted. Shrimp exports to Taiwan collapsed after the rupture, while expectations that China would rapidly absorb those losses have not materialized to the degree producers had hoped. China’s purchases have fallen short and the prices offered by Chinese buyers are lower than those of Taiwan, affecting the profitability of a sector that accounts for 2 percent of Honduras’ economy and supports about 150,000 jobs.

Scholarships, another highly visible symbol of the relationship, have also become a source of dissatisfaction.

When Honduras recognized China, educational opportunities were presented as one of the most immediate and visible benefits of the diplomatic switch. However, the comparison with Taiwan has become increasingly contentious. Before the rupture, Taiwan provided about 50 scholarships annually, in addition to about 15 scholarships for Honduran military personnel.

China had announced 30 scholarships, but recent changes have complicated access to those programs. Chinese-language programs now require standardized language certifications while undergraduate applicants must complete the China Scholastic Competency Assessment. The requirements were detailed in the Chinese embassy’s scholarship call for the 2026-2027 academic year, but many prospective students were reportedly unaware of the new requirements, and student groups have expressed frustration over the process.

Institutional skepticism within Honduras has also grown. Earlier this year, the Honduran National Congress approved a motion requesting a review of the agreements previous administrations signed with China. The measure received support across party lines and reflected growing concern regarding the practical outcomes of the relationship.

The political context surrounding these developments is equally important. Asfura entered office after a controversial election in which he received the public backing of US President Donald Trump. During the campaign, he repeatedly promised to review Honduras’ relationship with China and reassess the country’s diplomatic strategy.

Since taking office, his administration has avoided making any definitive announcement regarding diplomatic recognition. Honduras has neither restored ties with Taiwan nor openly distanced itself from Beijing. Instead, the government appears to be pursuing a more gradual strategy involving deepening relationships with alternative partners before making any irreversible decisions.

The EU’s growing role in infrastructure financing is one part of that effort. The US remains Honduras’ largest trading partner and the source of remittances that account for about one-quarter of the country’s GDP. Security cooperation with Western partners has expanded, and Tegucigalpa has explored new forms of collaboration with Europe and Ukraine.

Viewed together, these developments suggest that Honduras is attempting to diversify its international partnerships rather than replace one dependency with another. That also helps explain why the recent closure of the Shanghai consulate is so politically significant.

Countries generally expand their diplomatic infrastructure after establishing relations with a major power, but barely three years after recognizing China, Honduras appears to be doing the opposite. It has no ambassador in Beijing and closed its main consular office in China’s economic capital.

What makes the situation particularly striking is Beijing’s apparent passivity. China has not publicly announced major new investments designed to stabilize the relationship. There has been no large infrastructure package, no significant expansion of scholarship opportunities and no visible diplomatic initiative comparable to the expectations generated in 2023, demonstrating that the diplomatic infrastructure that was supposed to consolidate Honduras’ relationship with China is shrinking, rather than expanding.

A switch back to Taiwan might not be imminent, but the events of the past year do suggest that the assumptions underlying the diplomatic switch are being revisited.

Three years ago, the prevailing view was that recognizing China would lead to deeper economic integration, stronger institutions and long-term political alignment. Today, the reality appears considerably more ambiguous.

China succeeded in securing Honduras’ diplomatic recognition. The more difficult challenge might prove to be preserving the rationale that made that recognition possible in the first place.

CAMBIOS EN LAS RELACIONES ENTRE HONDURAS Y CHINA

En los últimos meses, Honduras ha reducido discretamente su presencia diplomática en China. El exembajador de Honduras en China, Salvador Moncada, dejó su cargo el 26 de enero —un día antes de que el presidente hondureño Nasry Asfura asumiera el poder— y desde entonces no se ha anunciado ningún sustituto.

Según los informes, tanto el consulado como la embajada han permanecido prácticamente inactivos durante meses.

El proceso de reducción de la presencia diplomática culminó este mes, cuando Honduras anunció oficialmente el cierre de su consulado en Shanghái. Por sí solo, el cierre de un consulado no indica necesariamente un realineamiento geopolítico; los gobiernos reorganizan habitualmente sus redes diplomáticas por motivos presupuestarios. Sin embargo, al analizarse en el contexto de acontecimientos políticos y económicos más amplios, la decisión plantea interrogantes más profundos sobre el futuro de la relación.

El giro diplomático hacia China no fue meramente ideológico, sino que respondió a un cálculo pragmático: China podía ofrecer acceso a capital, infraestructura y mercados que Taiwán, debido a su menor tamaño, no podía igualar.

La expectativa parecía razonable. China ya se había convertido en un importante inversor en toda América Latina, financiando puertos, carreteras, proyectos energéticos e infraestructura de telecomunicaciones. Muchos observadores asumieron que Honduras seguiría naturalmente la misma trayectoria.

Durante años, Honduras había tenido dificultades para conseguir los recursos necesarios para construir grandes proyectos energéticos e hídricos, en particular presas de usos múltiples capaces de generar electricidad, controlar inundaciones y mejorar la gestión del agua. China parecía ofrecer una solución.

Las pruebas de que la financiación de infraestructuras era un elemento central en los cálculos diplomáticos hondureños surgieron incluso antes de la ruptura con Taiwán. El 1 de enero de 2023, el entonces ministro de Asuntos Exteriores de Honduras, Enrique Reina, se reunió con el entonces viceministro de Asuntos Exteriores de China, Xie Feng, durante la ceremonia de investidura del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

Fuente: https://www.taipeitimes.com/News/editorials/archives/2026/07/28/2003861486

Published twice per week by Nuevo Poder. Articles and op-eds focusing on geopolitical issues around Indo-Pacific area

Editor: LW, senior fellow of REDCAEM and CESCOS

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