China y Rusia expresaron su apoyo a Cuba luego de que Estados Unidos acusara formalmente al exgobernante cubano Raúl Castro por asesinato y destrucción de aeronaves, en una nueva escalada diplomática entre Washington y La Habana.

El gobierno chino manifestó su rechazo a las acciones impulsadas por Estados Unidos y acusó a Washington de utilizar mecanismos judiciales y sanciones como herramientas de presión política contra la isla. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, sostuvo que Beijing respalda la soberanía y dignidad nacional de Cuba y se opone a cualquier tipo de injerencia extranjera.

Desde Moscú, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zakharova, aseguró que Rusia continuará brindando apoyo activo al pueblo cubano frente a lo que calificó como intentos de intimidación y endurecimiento de sanciones por parte de Estados Unidos. Además, condenó cualquier medida restrictiva unilateral y acusó a Washington de mantener una política de presión contra gobiernos considerados adversarios.

La reacción de ambas potencias se produjo luego de que el Departamento de Justicia estadounidense presentara cargos penales contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas pertenecientes a la organización Hermanos al Rescate en febrero de 1996. El ataque dejó cuatro fallecidos, tres de ellos ciudadanos estadounidenses.

Según la acusación, Castro —quien entonces ejercía como ministro de Defensa de Cuba— habría ordenado la operación ejecutada por aviones MiG cubanos en espacio aéreo internacional. Los cargos incluyen asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves.

El anuncio fue realizado en Miami por el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, durante una ceremonia desarrollada en la Freedom Tower y encabezada por autoridades de la administración del presidente Donald Trump.

Se trata de la primera vez que la justicia estadounidense presenta cargos formales contra un exjefe de Estado cubano. La investigación, según los antecedentes conocidos, se arrastra desde la década de 1990 y fue retomada recientemente por fiscales federales de Miami.

Expertos consultados por medios internacionales señalaron que las posibilidades de que Castro enfrente un juicio en territorio estadounidense son reducidas debido a la inexistencia de un tratado de extradición entre ambos países y a que el exmandatario permanece en La Habana.

El historiador Juan Antonio Blanco sostuvo que los delitos imputados no prescriben y que la acusación podría derivar eventualmente en una orden de captura internacional si las tensiones diplomáticas continúan escalando.

Por su parte, el abogado Alain Espinosa Santana afirmó que la acusación posee fundamentos jurídicos sólidos bajo la figura de “autor mediato”, al considerar que Castro habría dado la orden sin ejecutar directamente el ataque. Sin embargo, advirtió que el proceso tendría principalmente un valor simbólico y político.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó los cargos como una maniobra política sin sustento legal, mientras distintos analistas internacionales interpretan la ofensiva judicial como una nueva estrategia de presión de Washington sobre el gobierno cubano. (NP-ChatGPT-La Tercera Agencias)