China respondió a la nueva ofensiva comercial impulsada por Estados Unidos luego de que la administración del presidente Donald Trump propusiera la aplicación de aranceles adicionales a decenas de economías, entre ellas Chile, tras una investigación relacionada con la importación de bienes presuntamente elaborados mediante trabajo forzoso.

La reacción fue encabezada por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino. Durante una conferencia de prensa en Pekín, la portavoz Mao Ning rechazó las acusaciones vinculadas al uso de trabajo forzoso en el país asiático y cuestionó que este tema sea utilizado como herramienta de presión política en el ámbito comercial.

La declaración se produjo después de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), en el marco de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, concluyera que diversas economías no han aplicado de manera efectiva restricciones a la importación de productos elaborados bajo condiciones de trabajo forzoso.

A partir de esa investigación, Washington propuso nuevos gravámenes para productos procedentes de múltiples países. En el caso de China y otras economías incluidas en el grupo observado por la USTR, la propuesta contempla un arancel adicional de 12,5% sobre determinadas exportaciones hacia el mercado estadounidense.

Mao Ning afirmó que China rechaza la imposición unilateral de aranceles y reiteró que las diferencias económicas y comerciales deben resolverse mediante mecanismos de diálogo y consulta. La portavoz sostuvo que cualquier negociación debe desarrollarse sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y la reciprocidad entre las partes.

La controversia se suma a un escenario de crecientes tensiones comerciales entre ambas potencias, mientras continúa el proceso de consulta pública abierto por las autoridades estadounidenses para evaluar la aplicación definitiva de las medidas propuestas. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias-Bloomberg)